Sembrando en abril 2016

 

LA PASCUA ES EVANGELIO TODOS LOS DÍAS

 

La única razón de ser de la Iglesia es Jesucristo, muerto y resucitado. La fiesta de las fiestas del que cree en Él es la Pascua de Resurrección de entre los muertos. No hay confesión de fe más profunda, exquisita y comprometedora que proclamar con alegría que Jesucristo es el Señor y que su Reino no tendrá fin.

 

No hace mucho tiempo un joven observador de las costumbres de su tierra me preguntó si la Iglesia tenía una fiesta patronal. Seguramente veía que cada pueblo tiene una fiesta que lo identifica y congrega. Escuché con atención su pregunta, traté de mirarlo con la compasión de Jesucristo y me animé a elaborar una respuesta que respondiera a su inquietud. La Pascua del Señor es su fiesta patronal, su única fiesta, le respondí. Hacemos una novena de cuarenta días (Cuaresma), celebramos en un triduo solemnísimo la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo (Triduo Pascual) y prolongamos la fiesta, primero cincuenta días (Cincuentena Pascual), y después cada domingo y cada vez que celebramos la presencia del Resucitado en la Palabra, los Sacramentos y la Caridad. 

 

¿Y la semana santa dónde quedó?, me  interrogó el chavo, ya entrado en confianza. Con la paciencia que me caracteriza le fui explicando que nuestros antepasados vieron demasiado importante esta semana y la 'apartaron' del resto de las semanas del año; la llamaron Semana Santa o Semana Mayor; la pusieron en una fecha coincidente con el tiempo de la pasión y muerte del Señor; imitaron algunos detalles de la manera como la celebraban los judíos; tomaron en cuenta los problemas que vivían y organizaron la  liturgia más solemne que estaba a su alcance. Después cada siglo ha ido aportando su visión, sus retos y aspiraciones. 

 

Han pasado muchos siglos desde la primera Pascua del Señor. La Iglesia -que ha nacido en la primera Pascua-  nos ha ido comunicando significados, aplicaciones y múltiples enseñanzas a los creyentes y discípulos del Señor en todo tiempo y en todas las naciones. La 'fiesta patronal' de la Iglesia es inagotable en su misterio. Nunca nos terminaremos la fuente de nuestra redención. Siempre será  ‘oportunidad’ de nuevas posibilidades de conversión e invitación permanente a la renovación pastoral de la Iglesia. 

 

En los últimos años ha habido muchos cambios en la forma de ver y vivir estos días tan importantes para el cristiano. Lo más visible en nuestros pueblos es la modificación de la fiesta por excelencia de nuestra fe en una feria que es movida por otro tipo de intereses. Lo curioso es que se hacen coincidir el tiempo de vacaciones de primavera, las ferias y más con los 'días santos’. Para la Iglesia es un desafío mayúsculo celebrar su fiesta patronal por excelencia en medio de los ruidos tremendos de un mundo cada vez más secularizado. 

 

La Iglesia nos está urgiendo a anunciar-celebrar-testimoniar el Evangelio en estos nuevos escenarios. El Papa Francisco ha acuñado varias frases-imágenes-gestos que nos invitan a no dormirnos en nuestros laureles. Siempre que habla de 'Iglesia de puertas abiertas',  que 'sale a la calle', que 'se hace hospital de campaña'… Iglesia de los pobres, que 'huele a Evangelio',  que 'huele a oveja', que 'evangeliza con Espíritu', Iglesia 'en salida'... nos está provocando para que no caigamos en la tentación de la resignación y nos pongamos  las pilas nuevas de discípulos misioneros.

 

Como Iglesia diocesana no podemos quedarnos indiferentes. La razón de ser de las recientes Jornadas de Animación Pastoral ha sido ayudar a despertar esta conciencia de renovación.  Necesitamos organizarnos como Iglesia, en comunión y en salida, para que la Pascua del Señor sea Evangelio todos los días, también en los  tiempos cambiantes y convulsos que vivimos.

 

Con mi afecto y mi bendición pascual.

 

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon

Abril de 2016 ©Diócesis de Zacatecas