Sembrando en mayo 2015

PASCUA: EL GRAN DESAFÍO DE PASAR (2)

 

¡La Paz sea con ustedes!

 

¡Felices Pascuas de Resurrección!

 

El primero es el saludo del Señor Resucitado a los suyos y a los que buscan y quieren encontrar salvación en su persona.  Es saludo y deseo, don y responsabilidad, fruto y misión. La Iglesia -que ha nacido en la confesión de fe en el Resucitado- lo actualiza como el saludo litúrgico por excelencia. 

 

El segundo es el saludo que hemos adoptado para felicitarnos en las fiestas pascuales. Ciertamente no ha 'pegado' en la memoria colectiva de los cristianos. Quizás hemos acentuado más la pasión y muerte del Señor y su Resurrección ha sido dejada para el más allá. ¿Por qué? ¿No es la confesión de fe pascual la que identifica al que cree en Jesucristo?  ¿No es la Pascua del Señor la fiesta central en la Iglesia? ¿No tiene consecuencias visibles para los cristianos y pastores del siglo XXI? ¿Qué tiene que ver en la forma de ser comunidad, escuela, grupo, parroquia en el presente del mundo y en el futuro de la Iglesia?

 

Pascua es vida nueva, renovación, paso, primavera en nuestros veranos, otoños e inviernos; fundamento de la esperanza, mirada segura hacia nuestro futuro... Todo, todo, todo porque CRISTO ha vencido el mal, el pecado y la muerte. El bautismo es Pascua hoy, la Eucaristía es Pascua hoy. La Confirmación es Pascua hoy. El Evangelio es Pascua hoy, la caridad es Pascua hoy. La iniciación cristiana es Pascua hoy, la Iglesia es Pascua hoy.

 

Hemos detectado, discernido y priorizado los desafíos que hay en nuestras comunidades en la preparación, celebración y testimonio de la iniciación cristiana. En los cincuenta días del tiempo pascual somos convocados a decidir las líneas de acción para que cada desafío tenga un camino de respuesta evangélica, personal y comunitaria, en el presente y hacia el 2020.

 

Por los desafíos que me han hecho llegar algunas parroquias y he visto en la visita a las comunidades, me atrevo a sugerir e indicar (para el discernimiento y la acción) los siguientes 'pasos' o líneas de acción:

 

  • Ante el desafío de la realidad de una iniciación cristiana incompleta, de costumbre, de trámite, diseñar una iniciación cristiana que ponga bases sólidas, graduales, integrales, con y para cristianos con necesidades del siglo XXI.

  • Ante una iniciación cristiana entendida como un evento y hecha por acciones, motivos y personas  aisladas,  dar el paso a una iniciación cristiana que implique procesos de evangelización graduales y bien acompañados por toda la comunidad cristiana.

  • Ante la falta de evangelizadores y catequistas renovados y preparados para la Nueva Evangelización dar el paso a escuelas parroquiales y decanales de formación, renovación y capacitación actualizadas. 

  • Ante la necesidad de que el cristiano, que ha nacido en este siglo o en el siglo pasado, sea un cristiano que dé sabor e influya verdaderamente con los valores del Evangelio en sus ambientes y en todos los ámbitos de la vida, hacer de nuestras comunidades casas, hogares y escuelas que contagien esperanza e irradien con alegría los valores del Reino de Dios. 

 

¡Es Pascua! Es tiempo de esperanza, por tanto, de renovación. Cada vez nos convencemos que anunciar, celebrar y compartir el Evangelio no se reduce a dar pláticas, organizar cursos, elaborar talleres. Es mucho más. Es buscar itinerarios, detonar procesos de evangelización, acompañar con alegría a personas y comunidades. 

 

En el mes de mayo veneramos con especial devoción a María, la madre del Resucitado. Invocamos su intercesión y aprendemos de ella la cruz gloriosa de la renovación. 

 

Con mi afecto y mi bendición. 

+Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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Mayo de 2015 ©Diócesis de Zacatecas