Sembrando en julio 2015

 

 

LA INICIACIÓN CRISTIANA, UN GRAN DESAFÍO EN LA RENOVACIÓN DE NUESTRA PARROQUIA

 

La realidad social y eclesial que vemos, oímos y sentimos todos los días es una provocación/invitación para ser mejores cristianos y, desde luego, mejores pastores. Cuando veo salir del templo a grupos que 'hacen' su primera Comunión', o 'reciben’  la Confirmación, o 'acaban' de recibir el Bautismo, me alegra el corazón y pienso en las posibilidades del Resucitado en nuestra ciudad y en nuestros pueblos. 

 

Pero, al rato, cuando hago el recuento de la calidad de cristianos que acompañamos en su iniciación cristiana a través de los sacramentos, el gozo da paso al cuestionamiento: ¿Por qué ya no regresan? ¿Ya maduraron como cristianos? ¿Lo hicimos tan bien que ya no necesitan acompañamiento?  En el supuesto del  regreso sólo en momentos selectivos de la vida, ¿se nota que son buenos cristianos en cualquier situación? ¿Sigue encendida la vela y lo que significa? Los frutos de la justicia, la verdad, la solidaridad, el amor a Dios y al prójimo, ¿se notan en la lucha por transformar las realidades de corrupción, impunidad, inseguridad, violencias que vivimos?

 

Ciertamente el pecado original ha sido lavado con el agua lustral pero las tentaciones no entran en el paquete y éstas no tienen fecha de caducidad. El misterio del mal y las maldades humanas están en campaña permanente y pareciera que van ganando el partido de la vida de muchos bautizados. ¿Dónde han quedado las renuncias al pecado, a sus seducciones y a satanás? ¿Pasaría la evaluación evangelizadora nuestra forma de acompañar en la iniciación cristiana? ¿Evangelizamos adecuadamente tomando en cuenta los requerimientos de las nuevas formas de ser y de pensar? ¿Tienen futuro en el mundo los cristianos que estamos preparando hoy en casa y en la parroquia? 

 

Esta realidad nos interpela profundamente. La Iglesia que peregrina en el siglo presente nos invita a "imaginar y organizar nuevas formas de acercamiento a los fieles para ayudarles a valorar el sentido del Evangelio, de la vida sacramental, de la participación comunitaria y del compromiso ciudadano" (Aparecida, 286).  “Ésto constituye un gran desafío que cuestiona a fondo la manera como estamos educando en la fe y la manera como estamos alimentando la vivencia cristiana; un desafío que debemos afrontar con decisión, con valentía y creatividad... O educamos en la fe poniendo realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, o no cumpliremos nuestra misión evangelizadora...” (Aparecida, 287).

 

Esperamos que la preparación, celebración y seguimiento de las Asambleas Parroquiales de Pastoral den en el clavo. No se trata de cumplir con un requisito más en la Parroquia, sino de ir al fondo de lo que es y significa hoy la iniciación cristiana, profundizar sobre sus elementos y atender  con caridad pastoral a sus destinatarios.  Iniciar a un peregrino del siglo XXI en el encuentro con Cristo y  en su seguimiento debe  integrar tres elementos: el kerigma, los sacramentos de iniciación y el compromiso de la caridad.

 

Nos dice la Iglesia en Aparecida: “Se impone la tarea irrenunciable de ofrecer una modalidad operativa de iniciación cristiana que…”  (Aparecida, 287).

 

Con mi afecto y bendición.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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Julio de 2015 ©Diócesis de Zacatecas