Sembrando en septiembre 2015 

 

ES LA HORA DEL DECANATO

 

Nadie nace, crece y madura a solas en la vida. Nadie trabaja solo, se divierte solo, nadie... Aunque en la modernidad y la posmodernidad haya intentos de buscar todo tipo de productos que satisfagan al individuo y su ego, hay muchas más evidencias de que el individuo que le apuesta a su 'mundo sin los demás', se excluye, termina vacío, si es que termina.  

 

Hace días platicábamos, dos líderes sociales y un servidor, acerca de la necesidad de organismos intermedios en la sociedad. Hablamos en concreto de sindicatos, partidos, asociaciones, clubes, grupos… que hacen posible la interlocución  y la interacción  en la sociedad. La familia misma, célula básica  de la sociedad, necesita de la mediación entre padres e hijos, hijos y hermanos para cumplir bien su misión. Quizá  la ausencia o la mala comunicación sea la causa principal de muchos conflictos sin resolver en la sociedad.

 

La Iglesia es misterio de comunión. Aunque tiene elementos visibles necesarios en toda sociedad, no es una organización  más en su engranaje. La comunión de los cristianos entre sí y su necesaria apertura al mundo nace de su comunión con Cristo. Dios Trino es comunión y comunicación. La Iglesia, que nace de la misma Trinidad, no tiene alternativa: o es misterio de comunión, o no es la Iglesia del Espíritu Santo. Es siempre bella, iluminadora y comprometedora  la alegoría de Jesús: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto” (Jn 15,5).

 

La búsqueda y la renovación de estructuras y organismos de comunión en la Iglesia diocesana tienen como fin cumplir (con audacia, inteligencia y alegría), su misión en todos los centros y periferias: anunciar el Evangelio de su Señor (pastoral profética), celebrar el misterio de salvación (pastoral litúrgica) e irradiar en la caridad la vida nueva del Resucitado (pastoral social).  Los diversos esfuerzos que hace la Iglesia por vivir en la unidad (comunión) no se basan, primeramente, en los principios humanos de una buena organización. Más bien son una exigencia y una consecuencia de ser Iglesia, misterio de comunión para la misión.

Los decanatos y las zonas pastorales son estructuras de comunión propuestas e inspiradas en el Concilio Vaticano II. Su fin es ser espacios concretos donde se asume, vive y proyecta el estilo de ser Iglesia comunión. Todo, todo, todo con el fin de aterrizar el espíritu de la nueva evangelización a la que la Iglesia nos está urgiendo.

 

El mes de septiembre es el tiempo propuesto, en la ruta 2020, para que se lleven a cabo las Asambleas Decanales de Pastoral. El tema-realidad-eje es la iniciación cristiana, sus desafíos en el decanato, los criterios de comunión-participación decanal y las líneas de acción en el decanato. 

 

 La comunión eclesial diocesana no es posible sin la acción del Espíritu Santo y la participación del pueblo de Dios a través de sus Consejos de Pastoral. Oremos y trabajemos juntos.

Con mi afecto y bendición de pastor.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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Septiembre de 2015 ©Diócesis de Zacatecas