Sembrando en octubre 2015

 DE EVENTOS A PROCESOS PASTORALES

 

Aplica al cristiano –modelo 2015- que busca crecer como hijo de Dios y al acompañamiento pastoral de la parroquia, la familia, las instituciones y estructuras pastorales de la Iglesia diocesana en tiempos retadoramente cambiantes.

 

Hasta el día de hoy, me atrevo a afirmar, que la mayor parte de los cristianos se han conformado con 'recibir' la instrucción religiosa indispensable para recibir los sacramentos de iniciación cristiana. Buscan, celebran y viven eventos importantes que los identifican como cristianos católicos; pero no van más allá. ¿Por qué? ¿Estamos favoreciendo un ambiente conformista? ¿Y la presencia y acción del cristiano ante los desafíos del siglo XXI dónde va a quedar?

 

En las conclusiones de asambleas parroquiales y decanales que han llegado a la Vicaría de Pastoral aparece con insistencia y preocupación esta realidad: el conformismo  espiritual de padres e hijos que inician y terminan su formación cristiana en los primeros diez años de vida. Es como si alguien se conformara solamente con la educación primaria para afrontar los retos nuevos y antiguos que le presenta el mundo cambiante de nuestros días. La parroquia y sus comunidades tienen gran responsabilidad en la creación y sostenimiento de este conformismo al no ofrecer acompañamiento a través de itinerarios de formación continuos, atractivos, dinámicos y permanentes. 

 

Tenemos que aceptar que no siempre evangelizamos como lo exigen las nuevas circunstancias y lo está urgiendo la Iglesia en sínodos, asambleas, congresos y demás encuentros locales, nacionales e internacionales. El conformismo espiritual y pastoral toca también a los tiempos de formación que son breves; a los contenidos que se centran en lo doctrinal y ‘suponen’ el encuentro con Cristo; a la falta de recursos humanos y materiales que, con frecuencia, son limitados y se quedaron estancados en tiempos pasados. 

 

Mirar la realidad pastoral del conformismo pasivo y aflojerado debe despertar en pastores y fieles la pasión y la inteligencia por desencadenar procesos que lleven a la consecución de frutos creíbles que influyan en la toma de decisiones congruentes con los valores del Evangelio de Jesús. Una pastoral que se quede solamente en la participación en ciertos eventos ceremoniales de la fe no tiene futuro; está quedándose al margen del dinamismo del Evangelio y a la alegría de ser discípulos maduros del Maestro y Señor Jesucristo. No podemos seguir contribuyendo, pasiva o activamente, al nacimiento de cristianos que se ‘desocupan’ de ser cristianos a temprana edad.

 

La puesta en práctica de la nueva evangelización, con nuevo ardor y métodos renovados, busca responder, pronta y audazmente, a estos y otros desafíos. Esperamos que el proceso de asambleas parroquiales, decanales y de zonas pastorales contribuya a pasar del diagnóstico pastoral a la toma de decisiones visionarias, luminosas y generosas. No podemos regatear nada al Evangelio de Jesús, ni al hambre y sed de vida integral y plena que hay en los peregrinos, modelo siglo XXI. 

 

Con mi afecto y gratitud.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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Octubre de 2015 ©Diócesis de Zacatecas