Sembrando en Junio 2015

 

ASAMBLEAS PARROQUIALES

Orar y discernir para decidir juntos

 

El tiempo litúrgico de Pascua ha dado paso al tiempo Ordinario. En junio y los siguientes cinco meses recogemos los frutos de la Pascua en la canasta de la vida personal eclesial de cada día. Acompañados por las personas que Dios nos ha confiado, los repartimos a manos llenas a quienes  encontramos en el camino. Las gracias y los dones pascuales siguen fluyendo como el agua inagotable de un río infinito. Así es y actúa el Señor Resucitado. Somos siempre beneficiados en la Iglesia, como Iglesia, para la salvación de todos.

 

Junio se ha convertido en los últimos años en el mes de fin de cursos escolares, antesala de vacaciones de verano, cursos especiales, actividades diferentes, vida ordinaria para la mayoría. Hace unos cuantos años llegaba junio y lo definíamos inmediatamente como el mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, a las fiestas de san Juan Bautista y de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Esto está cambiando en un mundo cultural que –aunque conserva referencias de origen religioso católico- ya no se rige por el calendario de la Iglesia. ¿Es bueno? ¿Es malo? No hay duda que tal situación nos desafía a repensar los fundamentos, la actualidad y los modos de transmitir y educar en la fe, desde el nacimiento hasta la muerte.

 

Durante los meses del verano somos invitados a preparar, realizar y proyectar las Asambleas Parroquiales de Pastoral. En otras palabras, a ponernos las pilas como comunidad parroquial para decidir juntos a dónde y por dónde tenemos que ir para ser fieles al Señor Resucitado. La ruta que estamos trazando para renovar procesos y estructuras en nuestra Iglesia Diocesana indica que 2015 es el año dedicado a la Iniciación Cristiana. Obviamente,  no sólo pensamos en los niños que inician en el camino de la fe, sino que también tenemos en cuenta a los adultos que necesitan una competente  re-iniciación cristiana para ser cristianos sólidos y comprometidos en la construcción de la ciudad terrena. No olvidemos que la Iniciación Cristiana  incluye nueva evangelización, sacramentos y formación en la caridad y la paz. Todo integrado y presentado gradualmente, de acuerdo a la edad y a otras circunstancias. 

 

Aprendamos de las primeras comunidades cristianas que tuvieron que tomar decisiones concretas para cumplir con el mandato de evangelizar hasta los últimos rincones (periferias) del mundo.  ¿Qué hacían? ¿Cómo le hacían? Lo primero que hacían era invocar al Espíritu Santo para que les recordara, enseñara y los llenara de la caridad de Cristo. Oraban, pues. Luego presentaban los problemas que iban encontrando, los analizaban desde la fe en el Resucitado, discutían (al fin, muy humanos) y tomaban decisiones comunes que los comprometían. Discernían y decidían juntos pensando en el bien de la Iglesia presente y futura.

 

Esto esperamos hacer en las Asambleas Parroquiales: orar, discernir y decidir juntos para bien de la Iglesia del presente y del futuro. Oportunamente les haremos llegar los materiales guía a través de sus Decanos, Vicarios Episcopales, Párrocos y la página web de la Diócesis.

 

Los bendigo con afecto de padre.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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Junio de 2015 ©Diócesis de Zacatecas