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UNA SOLA PASCUA, 150 MIL+ OPORTUNIDADES DE RENOVACIÓN

  

  Pascua 2014 es solamente una fecha para concretizar, en el tiempo y en el espacio, la infinitud incontenible del más grande de los acontecimientos de la historia : LA MUERTE, SEPULTURA Y RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, EL MISTERIO PASCUAL. Hace dos mil años cambió para siempre el horizonte presente y futuro del ser humano y de toda la creación; el fundamento y el sentido de toda actividad humana; la razón de ser y la puesta en camino de la fe, la esperanza y la caridad; la vivencia, permanencia y trascendencia de todo amor que se precie de ser y llamarse amor... El mal, el pecado y la muerte no tienen la última palabra en la vida, no son invencibles... En el DÍA QUE HIZO EL SEÑOR hemos nacido como Iglesia para anunciar a todos los pueblos, de todos los tiempos, este EVANGELIO de la Salvación. 

 

    Con el triunfo de la vida sobre la muerte se nos ha donado la posibilidad de que siempre vivamos de/en la primavera de la fe. El Señor Resucitado es ayer, hoy y siempre, la VIDA y fuente de VIDA ETERNA. Nosotros, injertados en Él desde nuestro bautismo, somos invitados a la mesa de la vida como hijos y hermanos amados. Somos el pueblo del Señor, Iglesia santa, peregrina y misionera, que proclama, celebra y con-vive ya la VIDA ETERNA en los recovecos de la vida en el tiempo. Desde entonces cada/todo instante de nuestra vida está henchido/pleno/grávido de Dios. 

 

   El GRAN ACONTECIMIENTO es uno solo en la historia. Aunque la mesa es servida para todo el que cree en el Señor, muchos no lo saben, o no quieren, o no pueden todavía pronunciar el sí de la fe. Nuestra diócesis de Zacatecas, fundada hace ciento cincuenta años, ha celebrado la Pascua del Señor año por año, también día a día, con el fin de hacer presente el Misterio Pascual en todos los momentos de la vida y de la historia -gozosa, luminosa, dolorosa, gloriosa- de nuestra gente. Cada celebración de la Pascua ha sido EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR, al alcance de quien lo haga suyo y se deje renovar por el Espíritu del Señor Resucitado. Por eso, celebrar la Pascua del Señor es dejarse transformar/renovar por las infinitas posibilidades del Señor Resucitado, como lo hicieron los apóstoles y los millones y millones de fieles a lo largo de la historia de la Iglesia. 

 

   Al celebrar la Pascua 2014, la Pascua de nuestro jubileo diocesano, hacemos memoria agradecida de todos los fieles cristianos que han celebrado la FIESTA DE LAS FIESTAS cada año de su vida y de la vida de esta Iglesia particular. En nuestras comunidades y pueblos se han cantado aleluyas, tocado variados instrumentos musicales, preparado y ejecutado danzas, elaborado bellos arreglos florales, quemado incienso y pólvora, estrenado ropa nueva, compartido la comida de la fiesta, organizado desfiles y charreadas;  en fin, se ha creado un ambiente festivo propio de la gran fiesta de los cristianos, del domingo de los domingos, en espera del domingo sin ocaso. Cada uno de los ciento cincuenta años ha hecho presente la PASCUA FLORIDA con las características y el genio creativo de la Iglesia presente en cada bautizado, en todas las comunidades. Cada año celebrado ha aportado una buena dosis de posibilidades de renovación al terminar la cuarentena cuaresmal e iniciar la cincuentena pascual.

 

   Corresponde a la presente generación celebrar la Pascua 2014. Es nuestro presente tiempo oportuno y agraciado para diseñar el futuro eclesial, deseable y coherente con el Espíritu del Señor Resucitado y las urgentes necesidades de las nuevas generaciones. Al mismo tiempo que cantamos ÉSTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR, DÍA DE ALEGRÍA Y DE GOZO, vemos con esperanza los siguientes ciento cincuenta años de la diócesis de Zacatecas. Si en el tiempo fuerte de la Cuaresma hicimos el examen de conciencia para buscar la conversión pastoral de nuestras iglesias locales, en las siete semanas del tiempo Pascual -no menos fuerte que Cuaresma- buscaremos decidir los caminos de la renovación pastoral de nuestra Iglesia diocesana, en cada comunidad.

 

   ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo le vamos a hacer? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Con qué? Son preguntas a responder en los Consejos Parroquiales y en los grupos de cada comunidad. No se trata de cambiar por cambiar sino de ponernos a la escucha de la voz del Resucitado que habla a nuestras iglesias y les invita a mirar con confianza/esperanza hacia el futuro de nuestra Iglesia diocesana. Durante catorce meses hemos reflexionado sobre la necesidad de revisar y renovar los procesos de pastoral en cada parroquia, movimiento, grupo o asociación. El espíritu de la Nueva Evangelización nos mueve y nos urge a no perder tiempo. La misión de la Iglesia es la misma ayer, hoy y mañana: proclamar el Evangelio del Resucitado, celebrarlo con fruto y testimoniarlo con alegría en todas las periferias del mundo y de la existencia. 

 

   ¡EL SEÑOR RESUCITÓ! Es la gran noticia de la que somos portadores. Que todo bautizado que ha renovado las promesas del Bautismo sea portavoz efectivo y alegre de una vida nueva que se manifiesta en una IGLESIA DIOCESANA RENOVADA, por el Espíritu Santo y el compromiso de los resucitados de cada parroquia. 

 María, madre de Jesús Resucitado, ruega por nosotros.

 

 + Sigifredo

 Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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Abril de 2014 ©Diócesis de Zacatecas