PARA ABRIR BIEN LA PUERTA DEL JUBILEO 2064

 

Hemos cerrado simbólicamente la puerta del jubileo 2014 para abrir la puerta del siguiente jubileo. Hemos llenado de gratitud el tiempo agendado y aspiramos cumplir bien nuestra misión para que los habitantes futuros puedan celebrar la fe, con alegre gratitud, el año 2064. 

 

El mandato de anunciar el Evangelio no tiene fecha de caducidad, límite de espacios, ni acepción de personas, situaciones y naciones. El Señor Jesús ha confiado esta misión a su Iglesia, nacida en la Pascua de la Nueva Alianza, enviada con Pedro y el colegio de los Apóstoles a la cabeza para hacer discípulos, fermento-sal-luz, en todas las culturas, hasta el fin de los tiempos. La Iglesia ha ido cumpliendo su misión inspirada y sostenida por la acción incansable del Espíritu Santo. El testimonio, alegremente audaz y creativo, de tantos discípulos misioneros que han recorrido las calles de la vida y de la historia, ha hecho posible que la Palabra de Vida haya sido plantada, cultivada y producido frutos de santidad. No han faltado en el camino acciones y actitudes sombrías y pecaminosas de pastores y fieles que han puesto en serios aprietos el plan salvífico de Dios. Sin embargo, confesamos que Dios es fiel, compasivo y misericordioso con todas las generaciones.

 

Hace más de 450 años, un grupo de discípulos misioneros empezó a irradiar la fe en Jesucristo a los habitantes de naciones migrantes y nativas de estos lugares. La actual generación de cristianos sigue celebrando con memoria agradecida los primeros 150 años de la creación de la diócesis de Zacatecas. Se trata de la misma Buena Nueva de Jesucristo que fue proclamada el día de Pentecostés por la primera comunidad de apóstoles y discípulos. Muchas generaciones han pasado desde entonces. A la nuestra corresponde anunciar, celebrar y testimoniar el Evangelio en las culturas emergentes. Para cumplir bien el mandato de Jesús en los nuevos escenarios y en los tiempos por venir nos propusimos renovar los procesos pastorales en nuestra diócesis.  Es una tarea indispensable y urgente para cumplir la misión con fidelidad.

 

 

 

Vayan a mi Viña a irradiar el Evangelio con alegría es el mandato permanente del Señor Jesús. Él camina con nosotros en la Iglesia y en el mundo. Él ha llamado y enviado a grandes apóstoles y pastores para que guíen su barca en las nuevas y, con frecuencia, turbulentas aguas del siglo XXI. Entre ellos al Papa Francisco que ha sorprendido al mundo con una visión acogedora, alegre, cercana y comprometida de la Iglesia.  Cumplir adecuadamente la misión incluye una visión definida en el tiempo, procesos a iniciar y continuar, acciones estratégicas concretas y un acompañamiento efectivo de pastores y fieles cristianos. El Espíritu Santo es el protagonista de la misión y nosotros sus aliados y servidores. Si la misión es permanente, la conversión personal y pastoral debe ser el estilo permanente de vida de pastores y fieles.

 

Que el inicio de un nuevo tiempo litúrgico sea la oportunidad de gracias abundantes para emprender la ruta que nos hemos propuesto.

 

Con los mejores deseos para este nuevo Adviento-Navidad- Epifanía.

 

+ Sigifredo 

     Obispo de/en Zacatecas 

@signorbar
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Diciembre de 2014 ©Diócesis de Zacatecas