SEMBRANDO, febrero 2015

 

EL ANCLA DE LA ESPERANZA

 

“Esta esperanza nos mantiene firmes y seguros, porque está anclada en el interior del santuario, ahí donde Jesús entró, precediéndonos…”, alentaba el discípulo apóstol de Jesús, en la Iglesia naciente. El mismo aliento llega puntualmente a nuestra Iglesia particular el martes 20 de enero, día de clausura de la undécima asamblea diocesana de pastoral. No cabe duda que el plan de Dios -en su diseño, palabras y obras- es sabio, exacto, oportuno, provocador y creador de futuro. Los indicadores del cumplimiento de su promesa, de presencia real y misericordiosa, hacen que se empalmen búsquedas comunes y decisiones comunitarias. Otra vez queremos responder, con gozosa disponibilidad: Aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad. 

 

Los días 19-20 de enero cerramos, con gratitud y alegría esperanzada, el ciclo del Jubileo por los 150 años de historia de salvación en nuestra diócesis; al mismo tiempo, hemos abierto un nuevo ciclo. Somos conscientes de que si cerramos es para abrir, y, si abrimos, es para entrar en nuevos procesos que nos lleven a cumplir, con fidelidad humana y divina, los compromisos asumidos para ir haciendo realidad la misión de la Iglesia en los actuales contextos y escenarios: la nueva Evangelización que haga presente a Jesucristo y los valores del Reino. 

 

Aunque estamos anclados en la esperanza, no podemos abarcar los próximos ciento cincuenta años con una sola brazada; sería una marcada ingenuidad irresponsable de nuestra parte. Porque estamos anclados en la esperanza, debemos abrazar el futuro próximo con una visión responsable, factible y medible; es lo que pretendemos en la Visión 2020, con una ruta indicada y proyectos a realizar año por año, en todas y cada una de las comunidades que conforman nuestra diócesis. 

 

En la Asamblea identificamos desafíos comunes y decidimos ponerlos en orden de urgencia (priorizarlos). Si los desafíos son problemas que piden respuestas claras y proyectos de solución concretos, sugerimos líneas de acción que nos conduzcan a responder con caridad pastoral, inteligencia y prontitud. En la ruta hemos agendado la Iniciación Cristiana como tema-eje para trabajarlo y hacerlo proyecto pastoral diocesano durante el año 2015. 

 

Tenemos que suscitar, provocar, iniciar y continuar procesos de conversión personal y pastoral en nuestras comunidades  para ir aterrizando los compromisos asumidos. Sólo si lo hacemos juntos, con alegría, en planes y programas concretos, podremos esperar los frutos anhelados. Entonces la renovación de los procesos pastorales hará que nuestra Iglesia se renueve y sea sacramento que irradie a Jesucristo en tiempos donde parecen prevalecer las oscuridades y sinsentidos.

 

¡Vayamos con alegría a irradiar la alegría del Evangelio!

 

Con firme esperanza

 

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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Febrero de 2015 ©Diócesis de Zacatecas