CIENTO CINCUENTA CUARESMAS 

   El día 5 de marzo, miércoles de ceniza, iniciamos la Cuaresma 150 en la historia de nuestra Iglesia particular de/en Zacatecas. Somos afortunados de vivir esta intensa experiencia de vida cristiana en al Año Jubilar ciento cincuenta. Pero también fueron afortunados los cristianos que vivieron las Cuaresmas jubilares de 1864, 1914 y 1964; y no menos afortunados los que vivieron y han con-vivido este tiempo fuerte de conversión y renovación cada año. ¿Cómo y en qué ha influido la vivencia de la Cuaresma en la vida personal, familiar y social, en cada generación? La celebración de la Cuaresma, ¿se ha hecho cultura, es decir, ha entrado a ser parte de nuestro hábitat donde el culto a Dios,  la dignidad de todo ser humano y el respeto a la guarda de la creación generan y cultivan los valores que le dan espíritu y sentido a la vida/convivencia social? ¿Qué queda en nosotros de las ciento cincuenta Cuaresmas vividas por nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos?  

   En la historia de las religiones encontramos que la necesidad de purificación y renovación es algo inscrito en los genes de la humanidad. Toda religión –también los movimientos religiosos contemporáneos- apartan/privilegian un tiempo especial para llevar a cabo ciertos ritos que tienen como fin el acercamiento al origen, a lo esencial, a la casa familiar: a Dios, a la divinidad, al ser humano, a la naturaleza… Nosotros cristianos le llamamos Cuaresma desde tiempos inmemoriales. 

   ¿Qué ha quedado de la Cuaresma en nuestra cultura posmoderna? 

  • El tiempo de Cuaresma sigue dando marco a fiestas que tienden a ser fiestas no religiosas: inicio de los carnavales, calendarios escolares y laborales, vacaciones de ‘Semana Santa´, ferias populares y culturales… Pero…

  • La influencia de la Cuaresma es notable todavía en la gastronomía y en nuestros hábitos alimenticios. El no comer carnes rojas durante los viernes y días penitenciales propició que en nuestras cocinas se crearan nuevos sabores/platillos elaborados con materia prima disponible en casa y en los campos cercanos: guachales (chicos, en Sonora) en decenas de formas; nopalitos combinados al gusto; tortitas de masa hasta donde daba el ingenio y las posibilidades; pescado, ¿pescado?, sí, la Cuaresma intentó/intenta enseñarnos todavía a comer pescado… Los postres; la capirotada, las torrejas y más. 

  • ¿Qué decir de tantas y bellas devociones populares que surgieron en la Edad Media en Europa, traídas por los misioneros a nuestras tierras y enriquecidas por el ingenio y religiosidad de nuestros nativos? Las dolorosas imágenes de los Cristos de la pasión  y de María, su/nuestra madre dolorosa, son un duelo permanente -al aire libre- en templos, procesiones, viacrucis, oraciones, mandas, fiestas patronales… La confesión cuaresmal ha influido enormemente en la formación de la conciencia moral de muchos cristianos… Las penitencias voluntarias, o impuestas, los ayunos y limosnas… El ambiente de recogimiento, oración, penitencia, invitación a rectificar el camino... No por nada, el miércoles de ceniza sigue siendo el día más solicitado para volver a casa (de la fe) en la que hemos nacido, crecido, madurado. ¿Nostalgia? ¿Costumbre? ¿Conversión?

   La Cuaresma 150 de nuestra diócesis tiene y va a tener un significado muy especial para los cristianos católicos peregrinos en nuestras comunidades. El Lema del año jubilar es conversión y renovación pastoral. Entramos a la cuarta etapa en nuestra ruta para renovar los procesos de pastoral: es el tiempo de la renovación de la parroquia para renovar la Iglesia diocesana. Ustedes tienen la palabra. Nos lo propusimos en la Asamblea Diocesana de Pastoral de enero de 2013. Ha llegado la hora del aterrizaje. Esperamos que haya solamente turbulencias ligeras en la aceptación, preparación e implementación. Si el tiempo de Cuaresma es la invitación del Señor Jesús a la conversión profunda de los corazones, ésta incluye necesariamente la conversión pastoral de todos los agentes, estructuras, tradiciones, etc. Si no, no hay Pascua, no hay renovación; la Cuaresma se habrá quedado en la nostalgia, en un mundo que ya no existe; entonces seríamos estatuas muertas, no portadores de buenas noticias.

   No tengamos miedo. Nos seguiremos acompañando en la oración y en el compromiso. Si te acercas a Dios, Él te acercará a su comunidad. Y la comunidad te acercará a Dios y a sus hijos, sobre todo, los más vulnerables.

 

Con mi afecto y mi bendición.

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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Marzo de 2014 ©Diócesis de Zacatecas