2014   CERRAR PARA ABRIR  2064

 

   Parece de esos números  largos de placas, o cualquier número de registro de una de tantas identificaciones a las que estamos acostumbrados en una cultura que pide a todos su cartilla y hace uso indiscriminado de papeles ‘de papel’ o electrónicos... Nada de eso… No sé qué tarjetas de identificación le pedirían al Señor de la historia si fuera habitante de cualquier país en los tiempos que corren sin fin. “Sus documentos”, nos piden en México; tu “ID” en Estados Unidos… Es relativamente fácil, si previamente nos hemos documentado, sacar el bolso, buscar el documento requerido y presentarlo al o a la solicitante… Estos pensamientos vienen a mi mente al pensar en la clausura del Año Jubilar 1864 - 2014 en nuestra diócesis.  

 

   ¿Qué documento nos pediría un cristiano modelo 2064 si alguno de nosotros llegara a vivir en ese entonces? Seguramente el tipo de documentación requerida hoy ya no será necesaria; bastará un rayo ‘z’ para identificarnos; los rayos x, laser, ultravioleta, etc., habrán pasado a la historia; nuestro presente ya será historia lejana para aquellos peregrinos ultra hiperposmodernos. ¿Habrá fe todavía sobre la tierra? Si la hubiera, ¿cómo será? ¿Habremos malgastado antes los bienes de la creación? ¿Habrá espacio para la esperanza en un mundo posiblemente arruinado por los nuevos y abundantes ‘caínes’ y ‘herodes’? ¿Habrá, dentro de cincuenta años, Santas Teresas de Calcuta y santos Vicentes de Paúl que testimonien alegremente la caridad? La Iglesia existe por Cristo y para engendrar cristianos, ¿tendrá razón de ser en el año 2064?  Estos pensamientos y más vienen a la memoria del corazón a ver de lejos el año 2064. Los cristianos de ese entonces nos pedirán solamente que seamos siervos muy trabajadores, previsores y visionarios en la hora de la salvación que nos es regalado vivir.  Es decir, nos gritarían, con tecnologías que todavía desconocemos, ¡abran ya el Jubileo 2064! ¡No cierren con candado las gracias recibidas el 2014!

 

   El día 1 de diciembre de 2012, primer domingo de Adviento, abrimos un tiempo especial de gracia para ir al encuentro de la historia de la Iglesia diocesana y mirar su futuro desde la ministerialidad. Conversión y renovación pastoral ha sido el lema que, como jaculatoria pastoral, nos ha acompañado.

 

   El día 23 de noviembre de 2014, Solemnidad de Cristo Rey, cerramos el año Jubilar por los ciento cincuenta años de camino como Iglesia particular de Zacatecas. Volvemos a poner  la Palabra contenida en la Sagrada Escritura en su altar, apagamos simbólicamente el cirio del Jubileo y cerramos, también simbólicamente, la puerta del templo.

 

   Cerramos un período especial de tiempo y abrimos puertas nuevas para que el Espíritu Santo nos inspire y nos conduzca a preparar el jubileo 2064. En las asambleas parroquiales, decanales y zonales han surgido inquietudes, respuestas y propuestas para iniciar y continuar procesos de renovación que nos lleven a ser la Iglesia que Dios quiere y los desafíos del mundo moderno nos están gritando.  Emprendamos, con inteligencia y empeño, con lucidez y en comunión,  las tareas que construyan el futuro que anhelamos donde todos vivamos y convivamos en paz y nada falte a nadie para llevar una vida de acuerdo a la dignidad de hijos de Dios y hermanos en Cristo.  Sigamos con fidelidad y alegría la ruta que nos hemos trazado.

 

    Con mi afecto y mi bendición

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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Noviembre de 2014 ©Diócesis de Zacatecas