150 AÑOS GENERANDO VIDA DESDE EL EVANGELIO

 

     Cuando el Papa Pío IX erigió nuestra diócesis, hace ciento cincuenta años, lo hizo para responder a los retos que enfrentaba la Iglesia después de las Leyes de Reforma de 1857. La disminución de su poder, la enajenación  de muchos de sus bienes, el paso del clero regular al clero diocesano y la pérdida de los territorios del norte, la obligaron a buscar  nuevos caminos para cumplir su misión.  La Iglesia tuvo que aprender a vivir en situaciones nuevas  y complejas. Se reestructuró en su geografía y en su visión. En ese contexto nacieron las diócesis de Zacatecas, Zamora, Tulancingo, Veracruz-Jalapa, Querétaro, León y Chilapa; también las arquidiócesis de Guadalajara y Morelia. Estas Iglesias particulares han y están celebrando, con eclesial gratitud, las maravillas del Señor de la historia y se preparan para los siguientes ciento cincuenta años. Los retos emergentes son muchos y complejos.

 

     El día 5 de junio de 1864 indica el nacimiento de la diócesis de Zacatecas. Su creación fue gestada muchos acontecimientos antes.  

 

     Hemos dedicado meses para agradecer  la memoria de la fe, la esperanza y la caridad de tantos hombres y mujeres que nos han transmitido la fe, viviéndola y plasmándola en cientos de testimonios vivos, unos bien conocidos, otros que permanecen en el silencio fecundo de la gente de todos los días. Creyentes y no creyentes han buscado, luchado, escrito en papel y en piedras, construido, pintado, cantado, discutido, meditado, renegado… su experiencia de fe y sus variopintas experiencias de peregrinos hacedores de la historia de la Iglesia en estas tierras plateadas y coloradas. Grandes misioneros que han nacido en esta Iglesia, o se han formado en nuestras familias e instituciones, han recorrido y recorren las avenidas del mundo moderno portando el Evangelio e irradiándolo en las arterias de las culturas y en los escenarios del mundo... ¿Cómo no reunirnos en asamblea para agradecer todo el bien que el Señor nos ha hecho? Como el salmista, “Damos gracias al Señor de todo corazón en la reunión y en la asamblea de los justos”. (Salmo 110)

 

   También hay pecado y pecados en nuestra historia de/como Iglesia particular. En ciento cincuenta años caben innumerables infidelidades al Señor de la historia. El pecado y los pecados siguen causando males en el presente de las personas, familias, estructuras, instituciones.    Los  pecados capitales son tentación de todos los días, de todas las personas, en todas partes. En los hombres y mujeres de Iglesia son más notorios. En ciento cincuenta años de Iglesia particular hay muchas heridas que debemos seguir sanando.  Al mismo tiempo, debemos hablar de 150 años de perdón.  . Confesamos como el salmista: “Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión borra mis pecados”. (Salmo 50) 

 

   El lema de nuestro jubileo indica el hoy permanente del Evangelio de nuestra salvación: conversión pastoral y renovación pastoral. Incluye e integra las dimensiones del tiempo: pasado, presente, futuro; memoria, compromiso, proyecto.  Nuestra diócesis mira con confianza su futuro como Iglesia peregrina en todas y cada una de sus comunidades. Implica hacer proyecto visible y medible la Nueva Evangelización. Entonces podremos cantar con el salmista: “Cada generación celebra tus  acciones y le anuncia a las otras tus portentos”. (Salmo 144)

 

     

+ Sigifredo Noriega Barceló

   Obispo de/en Zacatecas

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Agosto de 2014 ©Diócesis de Zacatecas