VACACIONES Y VOCACIONES

 

  Pareciera que la estación del verano pertenece exclusivamente a los estudiantes, con sus apuros en exámenes y sus deseadas/necesitadas vacaciones. No todo el tiempo es así. Hay estudiantes que por primera vez en su vida consciente no saben qué van a hacer al día siguiente ya sin la obligación de levantarse a tal hora, prepararse e ir a la escuela…  Hay estudiantes –en cierto sentido especiales- que han terminado su formación inicial en el Seminario y sí saben que van a ser/hacer los días, meses y años siguientes: sacerdotes para servir al pueblo de Dios desde el mismo día de su ‘graduación’. Deberán pasar, como muchos estudiantes, de la ‘seguridad’ y el cobijo de los horarios y el ambiente propicio –de la burbuja, dicen los que fueron seminaristas- al ‘y ahora, ¿qué sigue?’, ¿quién me indicará el caminito a recorrer? ...  Inicia otra etapa, la del servicio/trabajo, la fatigosa escalinata para adquirir el bien de la experiencia laboral/pastoral. Es probable que la nostalgia ‘del casi todo solucionado’ asome en algún momento, aparezcan otras dificultades, retos y oportunidades, en fin…

 

  Vacaciones y vocaciones, se me ocurre titular esta va/vo-cacional reflexión. Vacaciones por el tiempo de verano que nuestra sociedad dedica al gran bien (también necesidad y derecho) del descanso, turismo, tiempo libre, cambio de actividades…, para reparar fuerzas, aceitar el espíritu, cargar y recargar pilas.  Vocaciones porque durante estos días de descanso, un buen grupo de jóvenes se reúne con otros jóvenes para buscar clarificar su inquietud vocacional y responder con suficiente conocimiento de causa y generosidad al posible/probable llamado. El Pre-Seminario se ha vivido del 13 al 21 de julio. Varias Congregaciones Religiosas promueven experiencias semejantes.

 

  El tiempo de vacaciones es una necesidad humana, es decir, todos necesitamos tomar vacaciones. No sólo es descanso físico y emocional. Es también un tiempo especial para el encuentro con uno mismo, la familia, los amigos, la naturaleza, Dios. En tiempo de vacaciones, las relaciones humanas se facilitan, nos enriquecen, nos abren horizontes olvidados, reavivan ‘las ganas de vivir’… Al bajar de velocidad nuestras rutinas de cada día, nos podemos detener a observar, contemplar, escuchar, leer, jugar, caminar… Esto nos permite dar una nueva dimensión al maravilloso mundo de posibilidades/gracias que Dios nos regala en la vida, con los hermanos y los prójimos nuevos que conocemos.   

  Vocaciones… No puedo dejar de gritar ‘para que toda la diócesis se entere’, lo maravilloso que ha sido Dios con nosotros. Nos ha provisto con diez nuevos sacerdotes (faltan dos) para servir en nuestra Iglesia. Desde el 14 de junio hasta el 17 de julio hemos sido testigos jubilosos de la bondad del dueño de la mies y de la generosidad de nuestros jóvenes, nacidos y crecidos en una familia, cultivados en la familia amplia de la comunidad cristiana que cree, espera y ama en las Parroquias y en el Seminario. Esperamos que los nuevos sacerdotes sean agentes de renovación pastoral en cualquier ámbito y oficio donde sean enviados a servir.

 

  Estamos viviendo la gran fiesta de la madurez de las vocaciones en el corazón del tiempo de vacaciones. Demos gracias a Dios por los días de descanso. Cantemos alabanzas de gratitud a nuestro Padre Dios que nos sigue socorriendo con esta lluvia intermitente de vocaciones. Felicitemos a los nuevos sacerdotes que inician la fascinante y ardua misión de ser amigos/servidores de Cristo, a tiempo completo, sin condiciones, con entrega alegre y total. 

 

Con mi afecto vocacional y vacacional.

 

+ Sigifredo Noriega Barceló

   Obispo de Zacatecas

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Agosto de 2013 ©Diócesis de Zacatecas