UNA PASCUA MUY ESPECIAL PARA LA IGLESIA

 

Por la renuncia del Papa Benedicto al oficio petrino y por el sacudimiento que ha hecho a la Iglesia,  acostumbrada ‘a la costumbre’ de ver morir a los Papas y después elegir al siguiente… Sí, un desierto cuaresmal especial, un triduo Pascual especial, un tiempo Pascual especial. No sólo en las celebraciones litúrgicas y devocionales de la Iglesia. También, y sobre todo, en el corazón del creyente que ha sido sacudido en la monotonía de su fe y se ha confundido (‘anda como oveja sin pastor’) a causa de los ruidos y sospechas que el mundo secularizado –tan sin fe y con voceros ‘vaticanistas’- publicita por todos los medios.

 

Comparto la reflexión que hemos hecho llegar a los agentes de pastoral de nuestra diócesis y a las personas que buscan encontrar luces en los momentos sombríos de su fe.

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EL PAPA BENEDICTO XVI HA CUMPLIDO LA VOLUNTAD DE DIOS

 

 Las voces, letras e imágenes del lunes 11 de febrero de 2013 que nos transmitieron la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI resuenan fuertemente en nuestra mente y en nuestro corazón de creyentes. No es para menos. Una noticia de este calibre no se suscita todos los siglos. Nos sentimos impactados y, seguramente, nuestra fe es sacudida y probada en el Año de la Fe. Que un sacerdote o un obispo renuncien a su oficio por motivos de edad, o cualquier otra razón, nos causa tristeza, lastima nuestros afectos y, de algún modo, cuestiona nuestra fe en Dios, en la Iglesia y en las personas consagradas. Sin embargo, asimilamos nuestro dolor con cierta rapidez ya que son hechos que suceden con cierta frecuencia. Pero, que un Papa renuncie en vida, no estamos acostumbrados, mucho menos preparados. 

 

No hay persona, creyente o no creyente, que no se haya sorprendido y comentado el hecho. Es una decisión muy personal de alguien que, seamos creyentes o no, es un referente moral para toda la humanidad  y, para muchos, un padre y un papá grande en la fe. Somos testigos de un hecho que hace y hará historia en un mundo tan cambiante y desafiante por sus relativismos y secularismos.  Después de la sacudida inicial esperamos venga la serenidad y nuestra fe sea purificada y fortalecida. La renuncia del Papa está prevista como posibilidad y es normada en el Derecho Canónico: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie” (canon 332.2). Esto no había sucedido en más de veinte generaciones; por eso nos ha sorprendido, suscita preguntas y puede ser usada (la renuncia) para crear confusión y atacar a nuestra Iglesia. 

 

 La decisión del Papa Benedicto XVI ha sido preparada en la intimidad de la conciencia por la oración constantemente profunda y por un gran amor a la Iglesia. "He llegado a la certeza", nos ha dicho el Santo Padre al compartirnos las razones de su renuncia y lo ha repetido en la audiencia general del Miércoles de Ceniza. Esto debe dejarnos tranquilos y confiados. No faltarán voces que provoquen miedos y dudas: qué va a pasar si hay dos Papas, las intrigas e interferencias en el gobierno de la Iglesia, las presiones para la renuncia del Papa y muchas más que, seguramente, darán material para hacer novelas y vender libros. 

 

La unidad de la Iglesia es obra del Espíritu Santo. Cada persona debe responder con prontitud al llamado que ha recibido y cumplir su misión con todas sus fuerzas. Cuando éstas disminuyen o se agotan, debe ser normal retirarse y dejar que el Espíritu Santo haga lo suyo. "He decidido renunciar al ministerio que el Señor me ha confiado el 19 de abril de 2005. He hecho esto en plena libertad por el bien de la Iglesia, después de haber rezado mucho y haber examinado delante de Dios mi conciencia, muy consciente de la gravedad del acto, pero también consciente de no estar capacitado para desempeñar mi ministerio petrino con la misma forma que esto requiere. Me sostiene y me ilumina la certeza de que la Iglesia es de Cristo, el cual no hará que falte su guía y su cuidado…”, ha dicho el Santo Padre en la catequesis a la que he aludido. La Iglesia seguirá hasta el fin de los tiempos. Tengamos confianza en los planes de Dios que siempre son mejores que los nuestros.

 

Que yo sepa nunca se había hecho una despedida a un Papa, en vida. Ahora tendremos la gran oportunidad de agradecer al Papa Benedicto XVI su entrega generosa, sabia y total en el ministerio petrino. Agradecer a Dios que nos haya dado a este hombre humilda, inteligente y valiente cuando más lo necesitaba la Iglesia y el mundo. Aprender de él que la fe nos hace lúcidos para buscar, encontrar y vivir la verdad en la verdad de la vida, siempre la verdad en la caridad. Gran testimonio de un hombre grande que se ha hecho pequeño para que el esplendor de la Verdad brille en las sombras de la vida.

 

El Papa Benedicto XVI ha buscado la voluntad de Dios durante toda su vida. El anuncio de su renuncia al ministerio petrino es una muestra de que la voluntad de Dios ha sido encontrada, asimilada y vivida en la cruz de la decisión final. Como dice un joven en un mensaje que ha empezado a circular en las redes sociales el martes 12 de febrero: “Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia.”

 

Que el testimonio que el Papa Benedicto XVI nos está dando con su renuncia sea una buena noticia –después del natural desasosiego inicial-  para que todos aceptemos con humildad el encargo de buscar y cumplir la voluntad de Dios en cualquier circunstancia de la vida y de la historia, no la propia voluntad, por más hermosa que sea. 

 

Sigamos unidos en oración para que Dios, supremo Pastor, compasivo y misericordioso, suscite y nos envíe al nuevo pastor que guiará a la Iglesia los próximos años. 

 

Oremos por los cardenales que tienen la grave responsabilidad de dejarse guiar por el Espíritu Santo en la elección del sucesor 266 en la barca/cátedra de Pedro.

 

Con mi afecto y mi bendición cuaresmal.

 

 

+ Sigifredo Noriega Barceló

   Obispo de Zacatecas

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Marzo de 2013 ©Diócesis de Zacatecas