VAYAN A MI VIÑA: UN AÑO DE/EN CIENTO CINCUENTA

 

   ¿Qué es un año de caminar juntos como Iglesia de Zacatecas? Es un año, el anterior a los ciento cincuenta años, uno de los ciento cincuenta. Un año que puede parecer un instante cuando lo vemos como pasado, o un tiempo incierto y largo cuando lo vemos como proyecto. Depende. Hay tantas posibilidades de interpretación... El caso es que cumplimos un tiempo determinado de buscar la voluntad de Dios para servir en la edificación de su Iglesia, discernir la voz del Espíritu, acompañar a los agentes servidores de esta hora, escuchar los anhelos y deseos -revueltitos con miedos y resistencias- de la grey, intentar amar al prójimo tal como es y se manifiesta, ver los desafíos del tiempo presente con la enorme carga de oportunidades y de amenazas… Un año: un magnífico tiempo especial de gracia y de gracias de parte de nuestro Padre Dios.

 

    Cuando el Papa Benedicto XVI me nombró para Zacatecas -hace un poco más de un año- pensé  ¿y ahora qué?, ¿dónde?, ¿con quién?, ¿por qué yo? Confieso que el primer pensamiento estaba dirigido a mi pobre persona y al cálculo de mis limitadas fuerzas. Obviamente, estaba equivocado al pensar de esa manera. A los días tuve que hacer los ajustes pertinentes en la oración, en el ánimo (alma) y en los planes. Me vi precisado a pasar de los lamentos y los miedos a la confianza, la esperanza y la disponibilidad total para colaborar en la obra de salvación. La Iglesia es fundamentalmente obra del Espíritu Santo, no es obra nuestra, aunque Dios ha querido necesitar de nosotros, simples trabajadores de la viña, siervos inútiles en la implantación de su Reino. 

 

   En la homilía del día dos de octubre de 2012 hacía una breve presentación de los retos del momento presente en la diócesis de Zacatecas, tal como los veía desde lejos. También de los nuevos escenarios de la Nueva Evangelización a la que la Iglesia nos está urgiendo.  A un año de distancia, los invito a hacer un balance de activos y pasivos. Es tarea de todos los miembros de esta Iglesia y, también, de las personas de buena voluntad que pueden aportar otra visión de nuestro caminar. Lo podemos realizar en grupos, movimientos, asociaciones, comunidades, parroquias… Mucho agradecería que revisáramos si hemos cumplido y estamos cumpliendo la voluntad de Dios que nos manda, a través de la Iglesia, volver a llenar de Evangelio nuestros pensamientos, deseos y acciones y así impregnar las nuevas culturas.; celebrar con unción y alegría los misterios de la salvación a través de la liturgia; vivir y convivir la caridad de Cristo a través de un estilo de vida coherente, solidario, lleno de esperanza. Ésta es la Nueva Evangelización. Por tanto, es la tarea de cada fiel cristiano, incluyendo al obispo, presbíteros, vida consagrada y fieles laicos. Les agradecería me hicieran llegar la calificación con todas las observaciones que consideren nos ayuden para el siguiente año y los años por venir.

 

   Al iniciar nuestro ministerio episcopal en esta Iglesia de Zacatecas, después de los tres primeros meses, me propuse una ruta personal para transitar junto a y junto con ustedes:

 

1º. Iniciar el conocimiento de esta Iglesia particular a través de un acercamiento a las personas, estructuras, valores y tradiciones de nuestro pueblo cristiano. El fin: Jesucristo, su persona, su obra de salvación, su Evangelio proclamado, celebrado y con-vivido. Es la misión del obispo porque es la misión de  toda la Iglesia.

 

2º. Continuar los preparativos del Jubileo de la Diócesis de Zacatecas como una oportunidad de gracia para la conversión personal y renovación pastoral en toda la diócesis. El fin: aprovechar el impulso de la memoria histórica y proyectar la Iglesia que Dios quiere para los siguientes ciento cincuenta años.

Es tarea de esta diócesis.

 

3º. Acelerar y dar un rumbo más claro y participativo en la elaboración del plan pastoral 2013-2019. En la décima Asamblea Diocesana de Pastoral (enero 2013) nos propusimos renovar los procesos de pastoral con el espíritu de la Nueva Evangelización para responder a los nuevos retos que emergen de las nuevas culturas. La ruta a seguir en este proceso es: sensibilización de todos los agentes; formación y preparación de los agentes que acompañarán el proceso de renovación; coordinación y cooperación de comisiones y organismos diocesanos con las estructuras decanales y parroquiales; implementación en todas y cada una de nuestras parroquias y comunidades de servicio.

  

 Vayan a mi Viña, en esta hora de nuestra historia. Antes y detrás de nosotros hay un gran pueblo de Dios que ha respondido en su tiempo y con los medios a su alcance. Ahora toca a nosotros, ES NUESTRA HORA. Muchas gracias por su benevolencia.

 

Con mi afecto y mi bendición.

 

+ Sigifredo Noriega Barceló

Obispo de Zacatecas

@signorbar
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Octubre de 2013 ©Diócesis de Zacatecas