Pueblo de Dios que peregrina en la Diócesis de Zacatecas:

 

GRACIA Y PAZ DE PARTE DE DIOS NUESTRO PADRE, DE JESUCRISTO, EL SEÑOR, Y DEL ESPÍRITU SANTO, SEÑOR Y DADOR DE VIDA.

 

  Saludo con afecto fraterno a cada uno de ustedes, dondequiera que se encuentren, en las ciudades o en el campo, dentro o fuera del país, en cualquier circunstancia de la vida. Para Dios todos somos sus hijos amados, familia santa, siempre cercanos a su corazón paternal, por tanto, llamados a ser y a vivir como hermanos. Les abrazo en el amor de Dios, como hijo, hermano y, ahora,  padre obispo.

 

  Hace unos días se dio a conocer que nos pertenecemos como Iglesia local. Así son los caminos de Dios. Él nos ha elegido, somos pueblo de su propiedad, peregrinos en un mundo que cambia vertiginosamente. Acepto la voluntad de Dios, acepto la misión que me confía de compartir la misma fe y ser su padre obispo.

 

  Soy consciente de que somos enviados como Iglesia, ustedes y un servidor,  para ser testigos del Señor Jesús e irradiarlo en un tiempo que no favorece la fe en Dios y, por tanto, en el hombre; que necesita con urgencia apóstoles de la esperanza y servidores incondicionales de la caridad. Nuestra responsabilidad es asumir con prontitud y alegría la misión de ser discípulos creíbles y misioneros incansables. ¡Vayamos unidos a trabajar en la Viña que el Señor nos encomienda en esta hora del mundo!

 

  Hemos empezado a conocernos por nuestro nombre: Zacatecas y Sigifredo. Sigamos orando para que seamos lo que Dios quiere y hagamos en todo momento su voluntad. Pronto nos encontraremos.

 

Los bendigo con fraternal afecto.

 

+ Sigifredo Noriega Barceló

    Obispo Electo de Zacatecas

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10 de agosto de 2012  ©Diócesis de Zacatecas