Alocución inicial 

19 Enero 2015

 

¡Bienvenidos/as a la XI Asamblea Diocesana de Pastoral en la historia de la diócesis de Zacatecas!

¡La paz de Jesucristo esté con ustedes!

¡Vayan a mi Viña a irradiar la alegría del Evangelio!

 

1. Ayer, 18 de enero, inició la semana de oración por la unidad de los cristianos. Nos unimos en la intención, la oración y queremos hacerlo a través de la acción pastoral concertada, articulada y planificada de una Iglesia diocesana renovada.  En el Evangelio del domingo volvió a resonar, en todas las celebraciones, el llamado de Jesús a los  discípulos de la primera hora a quienes convirtió en apóstoles, agentes indispensables del inicio de la evangelización de todas las naciones.

 

2. Hemos sido convocados, por décima primera vez en la historia de nuestra diócesis, para que, dejando que Jesús nos mire fijamente, nos encontremos con Él, nos dejemos transformar como aquellos discípulos misioneros y nos envíe por las calles de las ciudades del presente y del futuro. Hemos sido convocados por Él, en la Iglesia y como Iglesia particular, para buscar y decidir qué discípulos-apóstoles-agentes necesitan los nuevos escenarios y contextos; qué caminos debemos recorrer para ser fieles a su voluntad; cómo recorrer la ruta de la nueva evangelización.

 

3. La misión de la Iglesia de todos los tiempos es hacer discípulos de Jesucristo dondequiera que exista un ser humano.  La Iglesia cumple su misión cuando anuncia a Jesucristo irradiándolo; acoge y celebra con alegría su presencia salvadora en medio de su pueblo; y proyecta caridad, compasión y ternura en la vida de cada día, todos los días, en todos los rincones de la existencia humana. La misión no se cumple de cualquier manera. Cada momento y cada época nos desafían para que afinemos el espíritu y los modos más eficientes a nuestro alcance.

 

Hoy, en el contexto de cambio de época y de surgimiento de nuevas visiones culturales, nuestra fe en Cristo y la misión  encomendada  a sus discípulos tienen nuevos, urgentes y complejos desafíos y retos. Unos vienen desde el ambiente sociocultural que nos rodea; otros, del interior mismo de la Iglesia. 

 

4. Somos conscientes que la Iglesia cumplirá el mandato de Jesucristo si vuelve a evangelizar a las personas y a las estructuras que el ser humano ha creado para con-vivir en paz, desarrollarse y progresar. Hablamos de NUEVA EVANGELIZACIÓN para hacer realidad el mandato misionero de Jesús en las actuales circunstancias que necesitan tener la vida de Dios en abundancia porque andan como ovejas sin pastor.

 

5.  La parroquia, la escuela y la familia, principales ámbitos/lugares donde la Iglesia transmitía la fe, han sido rebasados por la nueva cultura. Han entrado en crisis de identidad; por eso, su tarea en la transmisión de la fe es limitada, cuestionada y, muchas veces, contestada. Esta es la razón por la que la Iglesia nos urge ‘recomenzar todo desde Jesucristo’, ‘volver a Jesús’, hacer de nuestras familias, escuelas y parroquias comunidades vivas donde Jesús sea el centro, la inspiración, la razón de ser de la Iglesia, el hijo y hermano amado, el todo. Recuperar y renovar la Iniciación Cristiana es vital si queremos cumplir bien la misión; recuperar espacios vitales y evangelizar de nuevo desde el inicio de la vida del cristiano es tarea ineludible.

 

6. ¿Lo estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Con quién lo estamos haciendo? ¿Cuándo y dónde lo estamos haciendo? ¿Juntos como Iglesia lo estamos haciendo? ¿A dónde vamos con lo que hacemos o dejamos de hacer? La celebración del jubileo por los 150 años de inicio de esta Iglesia nos ha dejado lecciones qué aprender y nos ha puesto de cara a nuevas tareas que necesitamos hacer si queremos ser fieles al paso de Jesús por los nuevos contextos de la misión de la Iglesia. La oración y el trabajo de cada agente y de las comunidades cristianas que conforman nuestra diócesis son el inicio o continuación de la búsqueda de respuestas nuevas a desafíos nuevos.

 

7. Iniciamos nuestra XI Asamblea Diocesana de Pastoral con un doble propósito: mirar el camino andado para revisar logros, fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas; y mirar hacia el futuro del mandato misionero en la parroquia que concentra a las familias y es el rostro con el que la gente identifica a su Iglesia. De aquí estamos llamados a ir hacia la familia grande y la parroquia grande que es nuestra Diócesis de Zacatecas. Todavía más: ir de nuestra Iglesia diocesana a la familia-humanidad y a la Iglesia-familia.

 

8. Continuemos con confianza los trabajos de esta asamblea santa que ustedes  iniciaron en sus parroquias, decanatos y zonas pastorales. La obra es del Espíritu Santo, señor y dador de vida.  La iniciativa viene del que nos amó primero. El patrocinio es del dueño de la mies, Jesucristo. Él sigue y seguirá cumpliendo su promesa de estar con nosotros todos los días, con sus tardes y sus noches oscuras.  Nosotros somos simples trabajadores de la Viña en esta hora de la historia. Seamos entusiastas, trabajadores, participativos, cumplidos y alegres.

 

12. Que Dios Trino conduzca y lleve nuestros trabajos a buen término. Que la Virgen María, madre de la Iglesia, nos acompañe en las decisiones que debemos tomar para que su Hijo sea conocido y amado en las  nuevas culturas. Así sea.

 

 

 Sigifredo Noriega Barceló

Obispo de/en Zacatecas

      

@signorbar
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19 de enero de 2015 ©Diócesis de Zacatecas