Se subió al camino

XIV Asamblea Diocesana de Pastoral

Homilía 29 de enero, 2018

1.  La paz de Cristo esté con ustedes... La alegría del Evangelio inunde sus corazones para que irradien paz y sean fieles servidores y artesanos de la paz de Dios en esta Iglesia diocesana.

2.  Iniciamos la XIV Asamblea Diocesana de Pastoral con la confianza puesta en Dios, nuestro Padre, y en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida; Pastor que va delante de los caminantes y cibernautas del siglo XXI.

Lo hacemos como Iglesia, como esta Iglesia particular, pueblo peregrino invitado a sumarse en el trabajo permanente por el Reino en los actuales contextos y entornos, con sus desafíos y oportunidades.

No estamos aquí por casualidad. El llamado y la convocación es del Señor que nos sigue amando hasta el extremo. Invocamos al Espíritu Santo para que sea señor y dador de vida en los desiertos que atravesamos y en las turbulencias que nos amenazan. Sabemos muy bien que cuando permitimos que el Espíritu esté presente todo se llena de fecundidad, es decir, hay frutos abundantes.

3.  Venimos con las comunidades que nos han enviado. Venimos con la esperanza de ser no solamente portadores de saludos y preocupaciones sino también con el anhelo de llevar las buenas noticias que nos hagan cantar las maravillas de Dios. Venimos con la encomienda de seguir avanzando en la ruta para ser la Iglesia evangelizada y evangelizadora que Dios quiere y que el mundo necesita. La Iglesia sólo puede ser buena noticia cuando irradia a Jesucristo en las complejas periferias de nuestro mundo.

4.  Celebramos esta Asamblea con la esperanza de ser fermento de Evangelio en nuestro entorno que anhela y gime porque podamos convivir en paz. La violencia asesina está dañando severamente el tejido social al entrar hasta el interior de las casas y lastimar los lazos sagrados de familias y comunidades. Muchos espacios del presente están amenazados y el futuro parece incierto. Ciertamente no es el único reto que tenemos...

Si quieres la paz, trabaja por la paz, nos acaba de decir el Papa Francisco en Chile. Las deliberaciones y decisiones de esta Asamblea deberán tener en cuenta el bien común de esta casa común. La ruta recorrida, las generaciones jóvenes y los agentes nuevos no pueden ser temas eje fuera de este mundo.

5.  La Palabra de Dios siempre es oportuna. Ilumina el camino que transitamos. Como aconteció con el hijo de Timeo, el ciego de Jericó. Entre el “estaba sentado al borde del camino” y el "comenzó a seguirlo por el camino” hay un proceso fatigoso pero lleno de esperanza. La luz de la fe llegará con el llamado de Jesús, la ayuda confusa de los vecinos, el encuentro con el Hijo de David (que conocía por la tradición de sus padres) y la decisión de tirar el manto, ponerse de pie y seguir a Jesús. “Vete, tu fe te ha salvado”, será la sanación y la salvación para aquella persona.

Decidirnos a entrar en el camino es la clave para tirar los mantos que esconden los fardos pesados de las resistencias.

La obra de renovación que traemos entre manos es de Dios y de la gente necesitada que está al borde del camino. Nos anima que la salvación que viene de la fe en Jesucristo está al alcance de los nuevos ciegos... Es cuestión de que las generaciones jóvenes y las antiguas se pongan las pilas para acompañar a quienes gritan ¡piedad! Generaciones jóvenes, agentes renovados y nuevos ministerios pueden significar esperanza cierta para muchos caminantes.

6.  Pongamos en manos del Señor nuestra esperanza. Entremos, participemos, colaboremos, comprometámonos.Santa María, madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Santos zacatecanos y jaliscienses, rueguen por nosotros.

@signorbar
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29 de Enero de 2018  @Diócesis de Zacatecas