RITO DE CLAUSURA DE NUESTRO AÑO JUBILAR,

150 AÑOS DE LA ERECCIÓN DE NUESTRA DIÓCESIS DE ZACATECAS

 

 

 

Notas preliminares.

Después de haber vivido con entusiasmo nuestro Año Jubilar Diocesano, hemos llegado a su culmen, por gracia de Dios. Para la celebración de su clausura, hemos preparado este sencillo y breve subsidio litúrgico que tiene como intención, acompañar las celebraciones de las  comunidades de nuestra diócesis. 

 

 

Hemos de recordar que en el inicio del Año Jubilar, en su apertura, en cada comunidad parroquial, cuasiparroquial y aquellas que se reúnen en los templos con rector propio, se entronizó el signo de la Palabra, ya fuera mediante el libro de los Evangelios o bien, la Sagrada Escritura; además de encender el cirio de la luz del Jubileo. Signos que manifiestan ante los bautizados la presencia de la Palabra y la Luz de Cristo en medio de su Pueblo. Son justamente estos dos signos que han de estar presentes en el templo para el buen desarrollo de nuestra celebración de clausura. El evangeliario ha de estar a un lado del cirio jubilar y este decorado con signos de fiesta, como puede ser una guirnalda de flores. También es muy conveniente se tenga a la mano una copia o bien, si es posible el original, de los trabajos realizados en la asamblea parroquial (plan pastoral parroquial), para que sean presentados en la celebración de la Eucaristía como fruto de la vivencia del Año Jubilar y el deseo de renovación de la misma comunidad.

 

Es muy conveniente que la celebración se organice de tal modo, que un grupo de fieles participe tanto en la procesión solemne de entrada como en la procesión de la presentación de los dones.

 

Este breve y sencillo material, quiere ser una ayuda para que cada una de nuestras comunidades que formamos nuestra Iglesia Diocesana de Zacatecas, cuenten con un recurso de carácter litúrgico que fortalezca la vivencia eclesial del culmen de nuestro Año Jubilar Diocesano.

 

 

 

Dimensión de Liturgia

Comisión Diocesana para la Pastoral Litúrgica

Pbro. Guillermo Cabrera Bautista

Monición de entrada

Hermanos sean bienvenidos a nuestra Eucaristía en este domingo, día del Señor, en que celebramos la solemnidad de Cristo, Rey del Universo. Dentro de este marco festivo y después de haber vivido nuestro Año Jubilar Diocesano, hoy llegamos a su culmen. Por ello, hoy queremos ofrecer nuestra Eucaristía con un profundo sentimiento de gratitud y alabanza a nuestro Buen Dios, por todos los dones recibidos. Nos ponemos de pie para entonar nuestro canto de entrada.

 

Monición a la primera lectura

El profeta Ezequiel, en esta primera lectura, nos presenta a Dios como un pastor bondadoso que siempre está al cuidado de sus ovejas. Escuchemos con atención.

 

Monición a la segunda lectura

El apóstol san Pablo, al dirigirse  la comunidad cristiana de Corinto, nos habla de la esperanza de los que somos de Cristo: resucitar y ser parte del Reino que él entregará a Dios Padre. Escuchemos con atención.

 

Proclamado el Evangelio se exponen en la homilía los misterios de la Solemnidad del día, además de mencionar, brevemente, la vivencia diocesana del Año Jubilar como momento de impulso de nuestra renovación cristiana y eclesial.  

 

Oración de los fieles

Con plena confianza presentemos nuestras oraciones a Jesús, Señor de la historia y esperanza de todos nosotros, para que siga derramando sus bendiciones sobre la Iglesia y el mundo entero. A cada petición, respondemos: 

 

Escúchanos, Señor.

 

  • Por la Iglesia, para que en medio del mundo cada bautizado seamos testigos entusiastas de la alegría de creer en Jesús. Oremos.

  • Por nuestra Diócesis de Zacatecas, para que la gracia recibida en este año jubilar sea la fuente de renovación de la vida cristiana en cada uno de nosotros. Oremos.

  • Por las autoridades de las naciones y los pueblos, para que con sus decisiones contribuyan al bien de los ciudadanos, promuevan el progreso para todos y trabajen por la paz. Oremos.

  • Por los consejos parroquiales de nuestras comunidades y los agentes de pastoral, para que movidos por la fe sean entusiastas discípulos misioneros en el camino de renovación la vida cristiana de nuestras comunidades. Oremos.

  • Por las familias, los niños y los jóvenes, de modo especial por aquellos que viven bajo el flagelo de la pobreza o alguna forma de violencia, para sean fortalecidos en la esperanza y nosotros seamos solidarios con ellos. Oremos 

  • Por los más pobres, los alejados y los que han dejado de creer, para que siempre sean objeto de predilección en la acción pastoral de nuestras comunidades. Oremos. 

  • Por cada uno de nosotros, para que abramos nuestro corazón a la acción de Dios y así, renovados en nuestra fe ayudemos en la transformación de nuestro entorno eclesial y social. Oremos.

 

Señor de toda bondad, escucha nuestras súplicas y danos tu gracia, para que cada día vivamos más comprometidos en la escucha de tu Palabra, y así, seamos capaces de comprometernos en la edificación de tu Reino. A ti, Resucitado, Señor de la historia, que vives para siempre, de los siglos de los siglos. Amén. 

 

Monición previa a la procesión de los dones

Hoy queremos presentar ante el altar de Jesús los dones del pan y del vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. Y junto con ellos, presentamos los trabajos del proceso de nuestro plan pastoral parroquial para que el Señor nos dé la gracia de seguir creciendo como comunidad con un espíritu y entusiasmos renovados.

 

Una vez que ha sido pronunciada la oración postcomunión, el sacerdote se dirige al lugar dentro del presbiterio donde se encuentran el Evangeliario y el cirio encendido, y pronuncia jubilosamente la siguiente oración.

 

Oración antes de apagar el cirio del jubileo

Oremos

Bendito seas Señor, Dios de toda bondad,

que no cesas de llamarnos a una vida santa 

por medio de tu Hijo muy amado, 

nuestro Señor Jesucristo;

te alabamos y te glorificamos,

porque en tus designios maravillosos 

nos has permitido vivir este tiempo de gracia, 

nuestro Año Jubilar Diocesano,

en el que nos has hecho entrar en la aventura siempre nueva,

del encuentro con tu Hijo, Evangelio viviente y 

Luz que ilumina el corazón del hombre y la mujer de todo tiempo.

 

Concedemos que al cesar la luz de este cirio, 

iluminados por Ti que eres Luz de Luz,

todos los miembros de esta Iglesia Diocesana de Zacatecas, 

caminemos llenos de entusiasmo y docilidad a tu Santo Espíritu,

por las sendas de la renovación cristiana 

para que así lleguemos a ser la comunidad de discípulos misioneros 

que anuncié, con un renovado gozo la alegría de creer en Jesús, 

a todos aquellos que se han alejado, a los que sufren, 

a los que han dejado de creer. 

 

Que todos juntos logremos ser la Iglesia que Tú, 

Padre de Bondad y Señor de la Vida, 

en tu amado Hijo, por la acción del Espíritu Santo, 

esperas de todos nosotros. 

 

Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesucristo, el Resucitado, 

que vive para siempre por los siglos de los siglos. Amén.  

 

 

 

Concluida la oración y una vez dada la bendición al pueblo en su forma solemne; si se cree conveniente, se puede llevar de manera solemne el libro de los Evangelios al lugar donde se guarda ordinariamente.

@signorbar
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23 de noviembre de 2014 ©Diócesis de Zacatecas