APERTURA DEL AÑO JUBILAR

Homilía

1 de diciembre de 2013

 

Saludo

 

  • Hemos iniciado nuestra celebración dominical con una festiva y prolongada procesión….  Iniciar, empezar, comenzar, inaugurar, abrir…  para entrar, ponernos en camino, subir al monte… Son verbos que describen la experiencia de fe  en este acontecimiento solemne…

 

En nuestra Diócesis de Zacatecas:

 

  • Iniciamos la celebración del Año jubilar en el 150 aniversario de su erección como Iglesia diocesana que peregrina en todas y cada una de   las comunidades de nuestra diócesis… Iglesia que peregrina en el tiempo, anunciando el Evangelio de su Señor, celebrando los misterios/sacramentos de la salvación presente y futura, testimoniando la fe en la vida personal, familiar y desde allí fermentando la cultura desde el Evangelio como expresión de caridad.

 

  • Hemos abierto la puerta jubilar, encendido el cirio-luz , entronizado la Sagrada Escritura y escuchado la Palabra de vida que actualiza –como nueva creación- la historia de salvación en nuestros tiempos y espacios. 

 

  • Hemos entrado en procesión meditando en nuestro peregrinar como hijos de Dios, miembros de su Pueblo, ciudadanos en el tiempo presente y ciudadanos que anhelan un cielo nuevo y una tierra nueva donde Dios sea Dios y nosotros seamos lo que somos y estamos llamados a ser: hijos de Dios, hermanos en Cristo, templos del Espíritu Santo, Iglesia santa, pueblo sacerdotal, sal de la tierra, luz del mundo, levadura de eternidad.

 

Nos unimos a toda la Iglesia:

 

  • Es el día del Señor, es domingo.

  • Es inicio de un nuevo Año en las celebraciones de nuestra fe… Otra vez recorremos, celebramos y vivimos los misterios de nuestra fe, desde el primer anuncio del amor de Dios hasta su última venida en la gloria. 

  • Es el primer domingo del tiempo de Adviento-Navidad.

 

 

Palabra de Dios. Palabra del Señor

 

  • La Palabra del primer domingo de Adviento ilumina nuestro peregrinar, nos pone ante el horizonte absoluto de la existencia humana y de la historia de la humanidad, nos indica por dónde debe transitar el peregrino y nos reviste –alimenta-fortalece-alegra con el gran regalo de la esperanza que se nos da,  gracias al Señor que ha venido, viene y que vendrá.

 

  • La Palabra del día nos grita: 

 

  • “Vengan, subamos al monte del Señor para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas”,  invita el profeta.

  • “Ya está cerca nuestra salvación”, anuncia el apóstol.

  • “A la hora que menos lo piensen vendrá el Hijo del Hombre”, proclama esperanzado el evangelista.

  • ¡Ven, Señor Jesús!, rezamos, oramos, cantamos con la Iglesia, peregrinos en esta etapa de la historia de salvación.

  • Vayamos con alegría al encuentro del Señor,  respondemos con el salmista, la Iglesia toda y, en especial, como  asamblea y pueblo sacerdotal reunido para celebrar las maravillas que el Señor ha hecho, hace y hará entre nosotros.

 

Comprometidos en el camino

 

  • Dos verbos claves, en imperativo, este primer domingo de Adviento, apertura del Año Jubilar: Velen y estén preparados, vigilen y estén alerta. Dos motivaciones casi idénticas: La primera: “Porque no saben qué día vendrá su Señor”. La segunda: “Porque a la hora que menos piensen vendrá el Hijo del Hombre”. Día impreciso y hora desconocida.  La venida del Señor ¿es/será cuestión de fechas?  Si así fuera… Tenemos fechas precisas: 1 de diciembre de 2013…  25 de diciembre día de Navidad, día 5 de junio de 2014 conmemoración de la fundación-erección de nuestra diócesis, día 23 de noviembre de 2014 clausura del año jubilar…  “Porque no saben qué día vendrá su Señor”.   “Porque a la hora que menos piensen vendrá el Hijo del Hombre”.  La venida del Señor no es cuestión de fechas, es cuestión de vivir permanentemente la experiencia de la presencia del Señor que viene a salvarnos en cada momento…

 

  • 150 años, 100 años, 50 años, 1 año…  150, 100, 50  advientos-navidades… La fe cristiana en el tiempo… Personas, acontecimientos, sombras consecuencia de malas decisiones, frutos buenos sembrados y cultivados por gente buena  y la virtud de la perseverancia… El tiempo corre…, los tiempos cambian… Las personas que han vivido y viven en el tiempo hacen historia-cultura con sus respuestas en el tiempo… La visión de la vida cambia, los comportamientos no son los mismos, el tiempo no viene y se va irresponsablemente… El ser humano y sus circunstancias es el que da una u otra dirección a la historia...  Las personas vivimos y usufructuamos el tiempo, decidimos y nos definimos… Hacemos cultura al cultivar valores-tradiciones-costumbres  con/junto a la familia heredada y las familias engendradas y encontradas en  el camino.  Los advientos y navidades vividos  han dejado huella. Sin el pasado pisado, no hay presente cultivado, ni habrá futuro anticipado. Aquí estamos en acción de gracias, a la escucha de la memoria y de la Palabra vida, en adoración, en apertura ante las sorpresas de Dios Amor.

 

  • Qué bueno que tenemos la oportunidad de comenzar-continuar cada día, todos los días; cada mes, año, siglo. La fe en Jesucristo no nos saca del tiempo de la vida. Más bien nos proporciona la posibilidad de trascender el tiempo llenándolo de bendiciones, ‘cargándolo’ de eternidad, convirtiéndolo en kairós (gracia, oportunidad), acontecimiento donde opera la salvación de Dios. Por eso necesitamos atender la invitación a recomenzar, reiniciar, reinaugurar.

 

 ¡Bienvenido Año litúrgico! 

¡Bienvenido Adviento-Navidad!

¡Bienvenido Año Jubilar!

 

Miramos con esperanza nuestro futuro

 

  • Nuevo año litúrgico, tiempo de Adviento – Navidad, inicio del Año Jubilar… Iniciamos… Miremos con esperanza nuestro futuro porque el Señor viene a salvarnos.

 

¡Activemos la fe-confianza- compromiso! ¡Activemos la esperanza para activar la caridad!  Cada día, todos los días…. No nos estacionarnos en el tiempo y en las habitaciones de la existencia, como si pudiéramos hacer tiendas seguras, a prueba de riesgos, a prueba del tiempo.   

 

¡Abrámonos a las sorpresas de Dios que encontramos y encontraremos en el camino de la vida, durante este año, cuando menos los esperemos! Nadie sabe ni el día ni la hora.

 

Encendamos la chispa de la esperanza –primer Domingo de Adviento-, abramos las puertas, escuchemos la única Palabra que puede quitar el velo de la incertidumbre… Los años pasan, Dios permanece… La vida es transitoria, Dios es permanente… El pasado está en función de nuestro presente y el presente de nuestro futuro.

 

¡Vayamos con alegría al encuentro del Señor! Con Él, por Él y en Él, salgamos  al encuentro de los retos que la Iglesia tiene en el presente del mundo y de las culturas emergentes para cumplir su misión con audacia, creatividad, bien organizados  y entrega solidaria.

Miremos nuestro presente con espíritu vigilante-crítico, pero también con confianza y responsabilidad, para afrontar los grandes desafíos que tiene la Iglesia en el cambio cultural que vivimos.

Proclamemos, celebremos y testimoniemos nuestra fe en Jesucristo, en la Iglesia y en el hombre hijo de Dios, con gozo; en la familia, la parroquia, los colegios-escuelas, los grupos, las comunidades, las periferias y en todos los nuevos escenarios del mundo posmoderno. ¡El mandato de la  nueva Evangelización nos urge para seguir creciendo en la fe, esperanza y caridad!

Emprendamos, con inteligencia y empeño, con lucidez y en comunión,  las tareas que construyan el futuro que anhelamos donde todos vivamos y convivamos en paz y nada falte a nadie para llevar una vida de acuerdo a la dignidad de hijos de Dios y hermanos en Cristo.

 

Celebremos el Año Jubilar permaneciendo a la escucha de la Palabra de Dios, como María y los amigos/amigas de Dios a través de los siglos.  

 

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Que al celebrar, con inmensa gratitud, este Año de Gracia, la fe se acreciente, la esperanza nos dinamice y el amor-caridad nos distinga como discípulos-misioneros de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, en el presente del mundo que pasa y nos encamine a la Vida Eterna.

 

 

 

+ Sigifredo Noriega Barceló

Obispo de Zacatecas

@signorbar
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24 de noviembre de 2013 ©Diócesis de Zacatecas