Ordenación Sacerdotal de

Gerardo Anguiano Maldonado, “Anguiano”

 

Miércoles 15 de junio de 2016. 

Parroquia de los Santos Cosme y Damián, 

Villa de Cos, Zac., 12:00 am, Templo de Guadalupe

 

Nacimiento

19 mayo 1987, Villa de Cos, Zac., (29 años)

Padres

Gerardo Anguiano Castañeda, Emma Olivia Maldonado Hermosillo

Hermanos

Alejandra, Georgina, Anahí y Gerardo (cuates)

1ª lectura

(Jr 1, 4-9)

Irás a donde yo te envíe

Del libro del profeta Jeremías (1, 4-9)

En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones”. Yo le contesté: “Pero, Señor mío, yo no sé expresarme, porque apenas soy un muchacho”.

 

El Señor me dijo: “No digas que eres un muchacho, pues irás a donde yo te envíe y dirás lo que yo te mande. No tengas miedo, porque yo estoy contigo para protegerte”, lo dice el Señor. El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó la boca y me dijo: “Desde hoy pongo mis palabras en tu boca”.

2ª lectura

(Hc 14, 21-23)

En cada comunidad designaban presbíteros

De los Hechos de los Apóstoles (14, 21-23)

En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones, para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.

Evangelio

(Mt 9, 35-38)

Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos

Del santo Evangelio según san Mateo (9,35-38)

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Salmo 95

Vayan por todo el mundo y enseñen a todas las naciones 

 

 

 

  • SALUDOS

 

  • Familia ANGUIANO MALDONADO 

Papás: Gerardo Anguiano Castañeda - Emma Olivia Maldonado Hermosillo

Hermanos: Alejandra, Georgina, Anahí y Gerardo (cuates)

 

  • Comunidad de San Cosme y Damián, Tabasco…

 

  • Seminario en su 147 aniversario

 

 

  • ¡ÁNIMO, GERARDO!

 

  • THARSEI = Ánimo,  dicen los amigos o curiosos a Bartimeo cuando le invitan a ir con Jesús…

 

  • Cada persona tiene sus animadores en su vocación… Tú también, Anguiano, hijo de Gerardo y Emma Olivia… ¿Quiénes son? ¿Quiénes serán en tu ser sacerdote? Nombres, nombres…

 

  • Jesús, el mismo que llamó a Bartimeo, te llama hoy, no hay duda… Él será tu luz, tu fortaleza, tu animador… Mirarlo y dejarte mirar con los ojos de su ternura y compasión… Ser y hacerse sacerdote… Vocación dinámica = maduración en la identidad: en cada comunidad designaban presbíteros…

 

 

  • EL ENVÍO, EL ENVIADO, LA MISIÓN

 

  • Tu expresión: ¡al mil! = con prontitud y total entrega… Con todos tus talentos…

 

  • Nuevos escenarios vírgenes, con el ingrediente de la confusión y la incertidumbre…  Los temas de coyuntura…  Las nuevas formas de conocimiento: la percepción y la medición a la medida = subjetivismo, relativismo…

 

  • Gerardo, eres enviado a estas ‘ovejas sin pastor’, no para conquistar sino para fascinarles en Cristo, con Cristo…

 

  • El ser y el perfil que fascina es el de Cristo misericordioso en la oración, el testimonio y el ministerio:

 

  • Interioridad: «No el mucho saber llena y satisface el alma, sino el sentir y gustar las cosas de Dios interiormente».

  • Hacer lío de misericordia: “El hecho de que la misericordia ponga en contacto una miseria humana con el corazón de Dios hace que la acción surja inmediatamente. No se puede meditar sobre la misericordia sin que todo se ponga en acción”.

  • Conversión permanente, personal y pastoral: “Convertirnos en sacerdotes más misericordiados y más misericordiosos. Nos podemos centrar en la misericordia porque ella es lo esencial, lo definitivo.  Por los escalones de la misericordia (cf. Laudato si’, 77) podemos bajar hasta lo más bajo de la condición humana —fragilidad y pecado incluidos— y ascender hasta lo más alto de la perfección divina: «Sean misericordiosos (perfectos) como su Padre es misericordioso».

 

  • Ésta es la esencia de misión… Por tanto lo que se espera del enviado…

  • La Iglesia te envía hoy:  Vayan por todo el mundo y enseñen a todas las naciones.

 

 

  • EL RITO DE LA ORDENACIÓN

 

  • Imposición de manos y oración…

  • El interrogatorio mira al envío… ¿Quieres?...

  • Tu primera misa como sacerdote… 

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15 de junio de 2016 ©Diócesis de Zacatecas