ORDENACIÓN PRESBITERAL DE DANIEL

Parroquia de la Santa Cruz

Guadalupe, Zac.

29 de junio de 2013

 

 

 

  • Agradecimiento y saludos.

 

  • A la Iglesia Universal, de todos los tiempos, especialmente la Iglesia de Pedro y Pablo, la Iglesia de los orígenes: sin el misterio de fe-comunión-misión de la Iglesia el plan de salvación de Dios no hubiera llegado a nosotros… El sacerdocio de Cristo, ¿qué sería sin sacerdotes en 2000 años?... 

 

  • A nuestra Iglesia peregrina en Zacatecas que profesa la fe de Pedro y Pablo y, gracias a la profesión de fe y la profesión de amor de estos apóstoles,  confiesa, anuncia, celebra, vive y convive la fe en Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios… En sus 150 años… Pueblo de Dios en camino a la casa del Padre… Cuántos sacerdotes, conocidos y desconocidos, para esta Iglesia local y para toda la Iglesia.

 

  • A la familia de Daniel: papás, hermano, parientes, amigos compañeros de camino… TODOS IGLESIA y con una misión especial en la vocación-respuesta-misión de Daniel.

 

  • A ustedes, Iglesia peregrina en el hoy de la historia: sacerdotes, diáconos, seminaristas, pueblo de Dios… 34 presbíteros de esta Iglesia que cumplen años de ordenación.

 

 

  • San Pedro y san Pablo: solemnidad tan apreciada en la historia de la Iglesia… Fe testimoniada hasta el martirio… Vivida en la comunión del Espíritu del Resucitado… Fe proclamada en los areópagos de aquel tiempo: uno a los judíos, otro a los considerados paganos…

 

  • El poeta en el himno del oficio de lectura de este día:

 

Pedro, roca; Pablo espada.

Pedro, la red en las manos;

Pablo, tajante palabra.

 

Pedro, llaves; Pablo, andanzas.

Y un trotar por los caminos

con cansancio en las pisadas.

 

Cristo tras los dos andaba: 

a uno lo tumbó en Damasco, 

y al otro lo hirió con lágrimas…

 

  • El padre obispo de la Iglesia, san Agustín: “El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo… Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto y, con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella…” (Sermón 295)

 

  • La Palabra:

 

 

  • “Pedro: ‘Levántate pronto… Cíñete la túnica y ponte las sandalias. Y Pedro obedeció… Ponte el manto y sígueme”.  Pedro, imaginemos el Pedro rudo, inquieto, autosuficiente, autónomo de antes… El penoso, fatigoso y edificante mundo de la fe obediencia… Pedro creyó, fue creciendo en la fe –no sin tropiezos-, entregó todo por la fe… Hoy nosotros… Ser cristiano, ser sacerdote es cuestión de fe, fatigosa, creciente, comprometida… obediente.

 

  • Pablo: “Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida…”  Pablo, el estricto e insatisfecho…, el apasionado y abierto al Espíritu… Pablo el visionario y trotamundos… el discípulo enamorado y el misionero sin fronteras… Misión cumplida: la fe encuentro-misión tiene un límite en el tiempo y un horizonte sin fin en la eternidad. Misión cumplida, muy bien cumplida. Aquí estamos gracias a la fe intrépida de Pablo… 

 

Año 2013: ¿quiénes se beneficiarán con la profesión de nuestra fe y la entrega martirial de nuestra vida?  No importa saberlo… La motivación más profunda del cristiano, del sacerdote: la salvación eterna… Ojalá que al terminar –por límite de tiempo- nuestro ministerio podamos decir: Misión cumplida.

 

  • “Dichoso tú, Simón Pedro, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos…” Sin la fe de Pedro no hubiera existido la fe de Pablo… 

Sin la fe de los primeros apóstoles, el apóstol Pablo sería impensable… 

Sin la fe de la Iglesia primitiva encabezada por el ‘llavero’ Pedro, Pablo no hubiera llevado el Evangelio de Cristo (quizá su propio evangelio) y las iglesias fundadas por Pablo se hubieran perdido en la nada…

 Nosotros: nuestra fe es fruto del testimonio de la Iglesia de todos los tiempos… De Pedro y sus sucesores… de los Pablos misioneros y misioneras que han traspasado las fronteras de cualquier tipo: geográficas, ideológicas, temporales… Podemos decir: Somos Iglesia del Señor ahora, aquí, en todos los tiempos y espacios (cibernéticos, virtuales), gracias a la profesión de fe y profesión de amor de Pedro y Pablo… El apóstol sacerdote… El sacerdote apóstol…

 

 

  • El rito de Ordenación: la Iglesia en todo su misterio, comunión y misión.

 

“¿Quieres consagrarte al servicio de la Iglesia por la imposición de mis manos y la gracia del Espíritu Santo?” en el Diaconado.

 

“Estás dispuesto a desempeñar siempre el ministerio sacerdotal en el grado de presbítero, como buen colaborador del orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor (oliendo a oveja) y dejándote guiar por el Espíritu Santo?” en el Presbiterado.

 

 

  • Identidad y ministerio/misión

 

  • No hay pierde, muy estimado diácono Daniel: tu identidad es ser hijo de Dios e hijo de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Serás sacerdote de la Iglesia y para servir en la Iglesia en comunión con Pedro y Pablo, tu obispo, tus hermanos sacerdotes, tus hermanos fieles cristianos. 

 

  • No podemos concebir ningún cristiano que no comulgue con el Señor y con su Iglesia… El sacerdote, con mayor razón… Espiritualidad de comunión.

 

  • Tu ministerio sacerdotal, o es en comunión, o no es ministerio de Cristo y de la Iglesia de Pedro y Pablo. El ministerio-comunión necesita del Espíritu Santo para conservar la unidad y de los hermanos en equipo para  ser servidores eficientes… No puede haber ministerio sacerdotal sin comunidad, sin ser para la comunidad, sin ser con la comunidad… Lo opuesto sería sacerdotes individualistas, egoístas, convenencieros… Esto no es de Cristo… cf. Pedro y Pablo… Tu responderás: Sí, estoy dispuesto… Que Dios lleve…

 

 

  • Los Sacramentos del Orden y de la Eucaristía: se necesitan mutuamente.

@signorbar
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29 de junio de2013 ©Diócesis de Zacatecas