¿BRILLA 2015 AÑOS DESPUÉS?

La Epifanía del Señor. Ciclo B

 

Las luces navideñas parecen apagarse después del desgaste y los gastos de fin del año civil. Las retiramos de los lugares donde adornaron casas y calles, las guardamos en el rincón del olvido, hasta el año próximo; esperamos que sirvan para la próxima navidad. ¿Luces y estrellas fugaces? ¿Jesús, la señal-estrella que necesitamos seguir en el año 2015 y los que siguen?

 

Regresamos a la vida ordinaria y a lo ordinario de la vida. Casi todos a la casa, al trabajo, a la escuela, a la vida con sus recovecos. El sol vuelve a marcar los días con sus noches; emprendemos el ritmo de la rutina o de la novedad. ¿Volvemos por el mismo camino? ¿Por otro? Nostalgia, sueños, proyectos. ¡Qué bueno que un año nuevo nos ofrece el marco espléndido del tiempo para corregir, continuar, mejorar, profundizar el sentido de la vida.

 

El día 25 de diciembre escuchamos el anuncio de que la Luz brilla en el mundo. El día primero del año pedimos, tomados de la mano maternal de la Virgen María, que Dios ilumine su rostro sobre nosotros. Hoy escuchamos el texto luminoso de los magos de oriente: “Vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.  La palabra y el ambiente litúrgico de la celebración dominical –la Navidad para muchos cristianos de oriente- invitan a dejarnos cautivar por Aquel que es la luz del mundo. Todo es brillo, gozo, resplandor, manifestación de Dios con nosotros, para todos los pueblos, de todos los tiempos, en todos los rincones de la historia.

 

Los personajes que aparecen en el texto evangélico reflejan las diversas respuestas ante la oferta de salvación del Niño recién nacido. Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas rechazan la salvación y  confían que el poder y sus conocimientos les van a salvar en la ruta de la vida. Los magos -al igual que los pastores, los ángeles, María y José- aceptan el don de la manifestación (Epifanía) de Dios. Creen y se dejan guiar por la señal-estrella que ha nacido en Belén de Judá.

 

Hace 2015 años que la verdadera estrella brilla en el mundo para que nos dejemos guiar en el camino de la vida. El encuentro con Jesús cambia la vida de los magos de oriente. Ya no necesitan el poder de Herodes, ni el saber de los escribas y sumos sacerdotes. Les basta experimentar la alegría del encuentro con una persona que provocará, al volver a la vida ordinaria, un sentido nuevo y verdadero a cada uno de sus pasos, anhelos, sueños, preocupaciones, desafíos, opciones, decisiones.

 

Que nosotros, cristianos modelo 2015, dejemos que la misma estrella nos guíe, dé el sentido verdadero a nuestro caminar y encienda el amor a Dios y a los acompañantes en el camino, durante el año que hemos iniciado y todos los días de nuestra vida, hasta llegar al encuentro definitivo en la gloria.

 

Con bendición solemne los abrazo.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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4 de enero de 2015  ©Diócesis de Zacatecas