DÍA DEL CIUDADANO

13º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 

“¡Óyeme, niña, levántate!”

Marcos 5, 21-43

 

Cada día de la vida tiene lo suyo. Sin embargo, hay fechas significativas en el presente para el futuro; son días especiales. Hoy es uno de ellos.  Le he llamado ‘día del ciudadano’ por las implicaciones que tiene en la construcción de la ciudad y de una ciudadanía permanente. Hoy decidimos y elegimos a quienes nos gobernarán en los próximos tres/seis años.

 

Los invito a escuchar el Evangelio de este día desde lo que vivimos y/o quisiéramos vivir. Hoy aparecen dos personajes que tuvieron que elegir y decidir para poder vivir dignamente. Un hombre y una mujer con entornos dramáticos. Son dos personas diferentes en sus quehaceres sociales pero iguales en sus necesidades y aspiraciones. Ambas viven el episodio en soledad y, al mismo tiempo, rodeadas de gente selecta y de espectadores que ven con indiferencia su situación vital.

 

Jairo tiene nombre y un buen trabajo. La mujer aparece de repente, no tiene nombre y su forma de ganarse la vida no importa. Jairo, persona relevante en su medio, se acerca a Jesús abiertamente. La mujer con una secreta confianza, sin aspavientos. Hay contraste en la forma de acercarse a Jesús pero el fondo es el mismo: una situación existencial de necesidad extrema y un poner el caso límite de la vida en las manos de la fe/esperanza de recibir lo anhelado.

 

Los dos milagros se realizan teniendo un denominador común: una confesión extrema de fe en Jesús ante una situación desesperada. La mujer está desahuciada y la niña muerta. Es el límite de la necesidad y el sufrimiento. Cuando ya nada pueden hacer los hombres, Jairo y la mujer enferma acuden a Jesús. La mujer ‘arranca’, en callado silencio, el milagro y Jesús lo hace público: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Jairo está junto a Jesús cuando recibe la noticia del final de su hija: “No temas, basta que tengas fe”.

 

¿Aplica todo esto al momento que vivimos como personas y sociedad? Pudiera ser. En el paquete electoral de la vida de un ciudadano hay de todo. La vida se nos da pero no viene hecha; hay que darle, vivirla, buscarle, arriesgarle, decidir qué hacer con ella. Lo mismo sucede con la familia, la sociedad, el país. Sin ciudadanos no hay democracia, no hay gobernanza, no hay pueblo. El día de elecciones es muy importante para hacer sociedad y pueblo.

 

La fe en Dios no viene en el paquete. Aunque es un don se puede adulterar si no abrimos los oídos del corazón a la palabra de Dios, a las del pueblo… y respondemos con humildad. Jairo y  la mujer tuvieron que salir de sus casas, buscar a Jesús, dejarse encontrar, hablar a gritos y/o en silencio, elegir la ruta… actuar. El milagro se hace cuando hay fe, encuentro, acción, interacción, decisión, visión de futuro, compromiso. Todo esto incluye el paquete divino y humano de la fe.

 

 Dos milagros en aquel día…  Jairo y la mujer pueden ser maestros de ciudadanía para gente no conformista. Hoy puede ser un gran día, como dice la canción.

 

Deseo lo mejor a ti y a nuestro querido México.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon

01 de julio de 2018  ©Diócesis de Zacatecas