NUESTRAS PREOCUPACIONES

16º Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C

 

¿Sería diferente la vida sin preocupaciones? No me la imagino sin buenas dosis de pendientes, ansiedades, angustias ante lo conocido y lo desconocido, problemas reales o imaginarios, conflictos y desafíos. Las preocupaciones vienen en el paquete de la vida. Todo revueltito, antes y después de las ocupaciones. Mientras la vida sea caminar por las diferentes etapas para superar las imperfecciones  y crecer en edad, gracia y sabiduría, las pre-ocupaciones se asomarán por las ventanas interiores y se notarán en las paredes del cuerpo y en el techo de la vida.

 

El Evangelio de este domingo habla de la actitud del seguidor de Jesús ante las preocupaciones. No olvidemos que Lucas nos envía (también en vacaciones) a la escuela del discipulado mientras Jesús sube a Jerusalén. “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan”, dice Jesús a Marta mientras a María, sentada a los pies del Maestro, pareciera no preocuparle nada.

 

Ante “el afanarse en muchos quehaceres” de Marta, Jesús da la razón a María y con mucho: “escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.  ¿Esto significa que Jesús discrimina a Marta? ¿Que el trabajo doméstico carece de valor? ¿Jesús favorece el aparente pasivismo de María? ¿Hay trabajos superiores?  De ninguna manera. El sentido del diálogo entre Jesús y las hermanas de Lázaro es otro.

 

En el texto proclamado se insinúan ya las grandes tensiones y preocupaciones generadas en la Iglesia primitiva. El momento que vive es muy delicado; debe decidir si quedarse encerrada en el mundo judío o abrirse a la catolicidad, a todos los pueblos. Marta quiere jalar a su hermana al campo de la sola observancia de la ley. Su deficiencia está en la preocupación “por tantas cosas”, una preocupación excesiva que hace olvidar y descuidar lo más importante. 

 

Jesús acentúa que María ha escogido la mejor parte, es decir, ha encontrado la “sola cosa necesaria”: Jesús y el reinado de Dios. María elige la senda del discipulado “sentándose a los pies de Jesús”, como quien quiere aprender. Desde ahí todo lo demás se ve como una “añadidura”. Buscar el Reino de Dios y su justicia será para el discípulo misión y tarea donde deberá poner todo su corazón y las respectivas preocupaciones.   

 

Como a Marta, a nosotros cristianos del siglo XXI muchas preocupaciones nos agobian e inquietan. El resultado es la dispersión, la confusión, la indiferencia, la increencia, la desconfianza, el vacío. Pareciera que el mundo que construimos está tan alrevesado que iniciamos, absolutizamos y nos conformamos con ‘las añadiduras’. El gran drama de nuestro tiempo es que “la sola cosa necesaria” está siendo descartada como fundamento, sentido y orientación de nuestros proyectos.

 

La única preocupación del cristiano debe ser el “venga a nosotros tu Reino”. Ésta engloba todas las preocupaciones, incluso las más pequeñas, con todo y sus responsabilidades. Si el Reino viene de verdad y en la verdad la historia irá caminando hacia su plenitud. Entonces habremos escogido la mejor parte que nadie nos arrebatará.

 

Los bendigo en tiempo de vacaciones y siempre.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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17 de julio de 2016  ©Diócesis de Zacatecas