JESÚS VOTA POR LA VIDA

10º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C

 

Naím es símbolo de dignidad, vida nueva, resurrección… La noticia del acontecimiento se sigue divulgando en todas las zonas y periferias existenciales donde parece dominar el reino de las muertes lentas y de la muerte total. Mucha gente sigue observando, atestigua y firma con la cruz de la fe a favor de Jesucristo quien ha venido para que todos tengamos vida y vida en abundancia. El voto de Jesús ha sido, es y será siempre por la vida, que inicia aquí y llegará a su plenitud en el más allá. “Yo soy la vida”, nos anuncia todos los días… y lo cumple.

 

Hablar este domingo que Jesús ‘vote’ por la vida pueda parecer abuso de oportunismo electoral para algunas personas. Corremos el riesgo intencionadamente. El cristiano vive en el mundo, año 2016, y no escapa al calendario cívico que la sociedad se da para soñar, desear y organizar su gobierno, por tanto, su futuro próximo. El voto es una forma privilegiada de participar en la elección de proyectos sociales y de las personas que encabezarán su puesta en práctica. Salir a votar es trabajar ya en el cauce por donde deseamos que transite la vida social. El día de las elecciones coincide, en esta ocasión, con el domingo y Jesús sale al encuentro de quien quiera encontrarse con él.

 

¿A qué/quién le da su voto Jesús? A la vida, indudablemente. Pero ésta no es una abstracción sino una realidad viva, vivida en situación dramática. Es la viuda que vive el incomparable  dolor de perder a su único hijo. Jesús se compadece de ella, le acompaña en su llanto y en su daño como un nuevo hijo que consuela a su madre. Su misericordia engendra vida, libera a la pobre mujer de estigmas sociales (para los judíos, la viuda que perdía a su único hijo era signo de abandono de Dios) y pone en evidencia la dignidad inalienable de toda persona. La piedad, la compasión y la cercanía solidaria al débil son expresiones reales del voto de Jesús por la vida.

 

El texto evangélico en el día de las elecciones 2016 es un canto a la vida en situaciones de desesperanza. El “tocó el ataúd”, el “levántate” y el “se lo entregó a su madre” manifiesta que la persona y el comportamiento de Jesús son un voto confiado a favor de la esperanza. El gran detalle de que el joven muerto se incorpora por sí mismo significa que Jesús lo hace dueño de su propio destino. Es símbolo de ser ciudadano del Reino de Dios, dueño de su futuro en solidaridad con su madre, los  acompañantes y su pueblo.

 

La Palabra de Dios es siempre oportuna. Que hoy ilumine a quienes salen de su casa a cruzar la boleta de la esperanza. Que urja a detenerse a quienes llevan el ataúd de las muertes disfrazadas. Que nos levantemos, seamos dueños de nuestra dignidad y, valientes, asumamos el compromiso de ser ciudadanos corresponsables en el voto por una vida social digna de los hijos de Dios.

 

Los bendigo haciendo la señal de la cruz.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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5 de junio de 2016  ©Diócesis de Zacatecas