INITIUM

3er. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C

 

Me llama la atención la seguridad de Lucas al iniciar el escrito del Evangelio según su autoría. El evangelista, como buen maestro y profeta, sabe que tiene por delante un futuro que depende de la solidez de la fe predicada, recibida, vivida y compartida. Como Jesús, es impulsado por el Espíritu a proponer la Buena Noticia de Jesús como la oferta de salvación para todos, en todos los tiempos, no sólo para los judíos contemporáneos y los pueblos conocidos en ‘aquel tiempo’.

 

En la acción de iniciar está contenido, en germen, el futuro soñado, anhelado, buscado, trabajado, rescatado... Así inicia la lectura del Evangelio de este domingo. Empezar, comenzar, iniciar algo, es una apuesta confiada de que la esperanza y la espera valen la pena porque tendrán cumplimiento.

 

Impresiona la catequesis de adultos que Lucas propone para llevar una vida cristiana sólida, bien fundamentada, a prueba de vientos en contra, cruces y soledades. Impresiona la fuerza del “hoy se cumple” este pasaje de la Escritura que anunciaba el fin de la condena y la reapertura del paraíso que había quedado cerrado por/con las cadenas del pecado. Asombra, con el anuncio del cumplimiento,  la liberación de todos y de todo. Pablo dirá después a los cristianos de Galacia “para ser libres nos ha liberado Cristo”.

 

En tiempo de Jesús, los oprimidos, los pobres, los enfermos recibían puras malas noticias. Toda la carga era para ellos: tienen que empadronarse, pagar un nuevo impuesto, ustedes no pueden entrar, quédense lejos fuera de la ciudad..., la salvación no es para ustedes, están descartados. Con el “hoy se cumple” de Jesús todas las cadenas son rotas, la gracia hace a un lado la condena, los sordos oyen, los ciegos ven…, los muertos resucitan. Vuelve la esperanza, es realmente BUENA NOTICIA, el EVANGELIO de la salvación para el que tenga fe.

 

El Evangelio nos recuerda que la salvación es para hoy, nuestro hoy con sus centros y periferias, sus retos y oportunidades; que los cristianos tenemos mucho que dar y hacer. La Iglesia, en sus enseñanzas, nos urge a revisar a profundidad el inicio de la vida del cristiano en un mundo que no tiene claro y/o no acepta el horizonte de un futuro en el que se niega el “hoy se cumple” de Jesús. Hablamos de la iniciación cristiana no sólo de los niños sino también de los adultos que necesitan ser re-evangelizados.

 

En unos días más tendremos entre nosotros al Papa Francisco.  Hará presencia en las nuevas sinagogas y templos de nuestro siglo, en los nuevos escenarios. Como sucedió en tiempos de Jesús y ha sucedido a través de la historia nos propondrá, otra vez, la belleza y la frescura del Evangelio, el mismo predicado por Jesús en la sinagoga de Nazaret. Nos invitará a pensar que hoy tenemos nuevas opresiones, nuevos pobres, enfermos con nuevas patologías, en fin, que la cultura del descarte se oferta como nuevo estilo de vida.  De seguro habrá paisanos que se admiren por sus enseñanzas; también otros que quieran sacarlo de los nuevos templos de la modernidad para lincharlo.

 

Los bendigo desde el altar dominical.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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24 de enero de 2016  ©Diócesis de Zacatecas