UN RIESGOSO ITINERARIO

Epifanía del Señor. Ciclo A

 

   Todavía es tiempo de Navidad. Siempre es Navidad porque la encarnación del Hijo de Dios es un hecho permanente en la historia de la humanidad. Los antiguos y los modernos orientales llaman Epifanía del Señor a este acontecimiento (Misterio) que ha  dado la Luz que proporciona luz necesaria e indispensable para el camino de la humanidad y el sentido total de la historia. Los cristianos de diversos ritos celebran la Natividad durante los primeros días de enero. No es el momento de averiguar las razones de las fechas. El Misterio eterno no es abarcable en nuestros marcos de medición del tiempo…

 

   Epifanía significa la ‘manifestación’ del Señor a todos los pueblos, de todos los tiempos. Es la fiesta del don universal, de la luz ofrecida a todos, de la fe-esperanza-amor  que se ponen en camino. Es también la fiesta de todos los que buscan y no han encontrado, de los tercos (obstinados) que persiguen una luz ‘imposible’, el cumplimiento de unos ‘sueños’ que parecen fantasías, la realización de un ideal que se confunde con la utopía. Me atrevería a decir que es también la fiesta de los que no creen en nada porque no han encontrado la estrella, o, simplemente, no se han dejado encontrar por ella… pero que siguen en el camino de la vida y observan con estupor sus señales.

 

   La gran fiesta de este día (tradicionalmente el día 6 de enero, en occidente) hace despertar en nosotros, cristianos y descreídos del tercer milenio, una serie de emociones, sentimientos, afectos, encuentros especiales, junto con nostalgias, fantasías, preguntas, dudas, desconciertos, oscuridad… y más. No sólo es la fiesta de los niños (tan dados a disfrutar el Misterio de la Navidad con la sencillez de la fe que se expresa en la imaginación, revueltita con fantasías) sino también de los adultos (tan dados a los razonamientos de la ‘gente adulta’ pero que también le entra a tratar de explicar lo inexplicable de la imaginación, de las fantasías y del Misterio). Por alguna razón misteriosa  los niños esperan sus regalos y los adultos parten-comparten la rosca de reyes  con chocolate y otros aditamentos.

 

   Disfrutemos la fiesta de la manifestación (Epifanía)  del Hijo de Dios a todas las naciones y pueblos. Aplica también a nosotros nativos y migrantes digitales que, no por ser habitantes del siglo veintiuno, dejamos de buscar, ahora a través de las redes individuales y sociales. Escuchemos con imaginación creadora la estupenda narración del Evangelio según san Mateo (2,1-12). La clave para su interpretación está en la primera lectura de Isaías (60,1-6) y en la segunda de san Pablo (Efesios 3,2-3.5-6).  Magos, oriente, estrella, regalos, Herodes, profecías… y el NIÑO, con María su madre.  Luz y oscuridad. Gozo y miedos. Adoración y resistencias. Encuentro y malas intenciones. Nativos y extranjeros. Búsqueda y extravíos… Todo confluye hacia el pesebre donde Dios se manifiesta en carne mortal, en nuestra carne: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros.  Hemos visto su gloria.”

 

   Hemos iniciado el año civil 2014, después de Cristo. Recorrer un año es como recorrer un plazo de la vida, o toda la vida.  Los magos de oriente se pusieron en camino confiando solamente en la guía de la estrella y en su experiencia. Tuvieron que recorrer un largo camino, con sus riesgos pero con la esperanza de llegar al cumplimiento de su búsqueda. Lo lograron con creces: postrándose lo adoraron y regresaron a la vida de cada día cargados con sus cofres llenos de esperanza, de paz y de gozo. Nosotros podemos hacer otro tanto, quizás con más argumentos que aquellos magos. Aprendamos de su experiencia. Con la primera Navidad de la historia hemos visto el camino para llegar a la meta de la vida. El itinerario solamente tiene los riesgos de la fe en el Hijo de Dios… Pero también la garantía de la salvación y de la presencia de los hermanos (ya no hay extranjeros) en el camino. Nuestros regalos: el amor de/en cada día, la fe a prueba de crisis, la esperanza que fructifica en alegría y paz.

 

   Les ofrezco la bendición de Dios para el camino a recorrer en 2014.

@signorbar
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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas