MIREMOS CON ESPERANZA

Mensaje de Año Nuevo

1 de enero de 2019

 

La gracia y la paz de Dios te acompañen y guíen tus deseos, proyectos y propósitos durante el año que iniciamos.

 

Empezar un año nuevo nos da la oportunidad de volver a soñar y desear mejores realizaciones para los nuestros y el país en que habitamos. Definitivamente necesitamos cargar pilas, recuperar el ánimo y decidirnos a reemprender el camino para ser felices y contribuir a la felicidad de los demás.

 

Empezar un año nuevo en el ambiente de Navidad nos da el plus más grande que podemos anhelar: Dios con nosotros.  Dios que recorre el camino de la vida para nosotros; Dios cercano, compasivo y providente. Su presencia amorosa nos da la confianza que necesitamos, alimenta nuestra esperanza y es el piso firme para recorrer bien el camino acompañados de las personas que amamos.

 

¿Qué podemos darle al año nuevo? ¿Qué nos espera en el camino?

 

El Papa Francisco, en su mensaje del 1 de enero, Jornada Mundial de la Paz 2019,  nos invita  a tomar en serio nuestras responsabilidades en el amplio campo de la participación política. Buena falta nos hará para afrontar las implicaciones sociales que trae consigo un cambio de régimen. La participación en la construcción del bien común exige compromisos concretos por la paz, generosidad creativa y vigilancia crítica.  

 

 Los invito a mirar con esperanza el año que iniciamos. Pido a Dios que seamos capaces de mirar juntos, mirar claro y mirar lejos para disipar los temores. Son tres miradas que brotan de la fe en Jesucristo.

 

Mirar juntos significa tender la mano, eliminar barreras, ser solidarios, poner en común las enormes riquezas que cada uno ha recibido de Dios y de la vida.

 

Mirar claro quiere decir distinguir, examinar, discernir lo que nos  ayuda a crecer como personas y pueblo de aquello que entorpece y aniquila lo mejor que hay en el ser humano.

 

Mirar lejos nos lanza a comprender y aceptar que la vida tiene un horizonte trascendente, que no se acaba en un año, que no se agota en mi mundo. Hemos sido creados para cosas grandes.

 

Que Dios que nos bendiga y nos guarde.

Que haga brillar su rostro compasivo sobre nuestros proyectos.

Que nos inspire y sostenga en la construcción de la anhelada paz.

 

Un abrazo fraterno de aprecio y solidaridad y mi bendición en estos días de soñar en grande y de propósitos especiales. No tengamos miedo. Dios con nosotros.

 

 

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas