XIV ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL

Alocución 29 de enero, 2018 Salón Emperador, Hotel don Miguel

Zacatecas, Zac.

¡Bienvenidos, asambleístas!

Iglesia peregrina de/en Zacatecas, presente.

¡Vayan a mi Viña a irradiar la alegría del Evangelio!

  1. El mundo sigue cambiando vertiginosamente gracias a un nuevo tipo de revolución: la revolución digital. Nos llega a través de los ‘aparatos’ que ya son parte nuestra, todos los días, en todas partes: IPhone, IPad, Tablet...

Son muchos los desafíos que enfrenta el mundo actual y nuestra Iglesia debe hacer frente a ellos si quiere estar presente en los nuevos escenarios para anunciar el Evangelio de la salvación. Uno de los más importantes es comprender el alcance, la profundidad y la trascendencia de la revolución de las nuevas tecnologías. Nuestros adolescentes y jóvenes lo han expresado de muchas formas. Lo escucharemos y decidiremos qué caminos de conversión vamos a recorrer.

La revolución de las nuevas tecnologías está transformando a la humanidad globalizada. Están cambiando la manera en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. La velocidad, amplitud y profundidad de esta revolución nos obliga a repensar incluso qué significa ser

humanos. Esto afecta la visión de la vida, las relaciones humanas, la familia, el trabajo, la educación, la economía, las políticas públicas, la jerarquización de valores... Las nuevas religiones son expresión de nuevas búsquedas de sentido en el tiempo de gadgets, páginas web, aplicaciones. También la indiferencia religiosa es una manera de situarse ante las nuevas realidades, quizás la que más rápido gana adeptos.

Si los desafíos son enormes, las oportunidades también.

No podemos quedarnos con los brazos cruzados mirando qué pasa, esperando que otros tomen la iniciativa y comercialicen productos light para llenar los vacíos que la cultura posmoderna va dejando.

“El mundo está cambiando rápidamente, está hiperconectado, es cada vez más complejo y se está fragmentando... Pero todavía podemos moldear nuestro futuro de manera tal que nos beneficie a

todos”.

(Klaus Schwab, La cuarta revolución industrial,

Debate, 2017, 141)

“Somos muy afortunados porque el mundo está viviendo una gran transformación debido a la tecnología. Esta nueva tecnología creará personas exitosas, carreras interesantes, pero honestamente, cada nueva tecnología también creará problemas sociales... Si no nos alineamos, los seres humanos lucharán entre sí porque cada revolución tecnológica hace que el mundo se desequilibre... Asegúrate de que todo lo que haces sea para bien del futuro ”. Jack Ma, Director General de AliBaba, entrevista, 24 enero 2018 en Davos, Foro económico mundial.

  1. “El futuro entra en nosotros... para transformarse en nosotros mucho antes de que ocurra”, decía el poeta Rainer Maria Rilke al contemplar la gran depresión económica y anímica después de la destrucción de la primera guerra mundial (Cartas a un joven poeta, 1929).

El futuro se construye hoy, aquí, con la gente que Dios nos ha dado para el camino. Tomar en serio el futuro es construirlo ya con inteligencia, audacia, pasión, amor, esperanza. El nuevo lenguaje de la pastoral habla de prospectiva, proyectos, procesos, rutas, indicadores, equipos, consejos, evaluaciones... Es la forma moderna de traducir el Evangelio cuando habla de construir sobre roca, con discernimiento puntual.

  1. Entramos en la quinta etapa de la ruta que nos conduce al año 2020 cuando esperamos lograr una iglesia diocesana renovada en su misión, actitudes, agentes, estructuras e instituciones. Todo para ser una Iglesia en salida, renovada e innovadora, presente, cercana, samaritana, solidaria.

La XIV Asamblea continúa la búsqueda de un rostro de Iglesia modelo XXI, viva, dialogante, fermento de Evangelio, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo que busca entrar y transformar las nuevas revoluciones en revoluciones del espíritu. A esto obedece la ruta que estamos trazando y recorriendo, no sin fatigas, pero con la esperanza que procede y sostiene nuestra fe en Cristo el Señor de la historia.

Recordemos los pasos que hemos dado los últimos cuatro años:

l 2014: El año del jubileo, ha querido ser un

llamado a la conversión pastoral en la visión y el estilo de co-laborar como Iglesia: pasar de una pastoral de eventos a una pastoral con visión de futuro. Trabajamos en la necesidad de desencadenar procesos pastorales a través de una pastoral renovada y renovadora, orgánica y planificada. ¿Lo estamos logrando?

l 2015: Ha sido un momento clave para afrontar

a fondo la urgencia de un cambio de modelo en la iniciación cristiana. Si queremos cristianos nuevos -no sólo nuevos cristianos- se requiere vitaminar de/con Evangelio su gestación, nacimiento y desarrollo en su inicio y desarrollo. ¿En qué momento nos encontramos? ¿Hemos avanzado?

l 2016: La familia y las familias. Está fuera de

duda que la familia es la primera cuna/casa, el primer ámbito/hogar, el más importante ambiente/escuela para aceptar, recibir, acompañar, educar al ser humano. Mucho hemos hablado acerca de esta célula que pasa por crisis severas de identidad a causa de los embates de la modernidad y la posmodernidad. ¿Cuál es la salud de la familia y las familias que se nos han confiado? En la primera unidad de trabajo vamos a evaluar el camino recorrido.

I 2017: En las generaciones jóvenes hemos

querido englobar al grupo nativo de los nuevos tiempos y a quienes están llamados a diseñar su futuro con la visión y las herramientas que las nuevas tecnologías están proporcionando. El Sínodo de octubre 2018 está dedicado a discernir qué tiene que hacer la Iglesia para ser y presentar un rostro atractivo como madre, amiga y maestra. Nuestra Iglesia diocesana se ha adelantado en esta búsqueda. En la segunda unidad de trabajo de la Asamblea recogeremos los frutos de la fascinación, la escucha y el discernimiento de su presencia y de sus propuestas.

  1. Cuando se gestó, preparó y celebró el Jubileo de los 150 años de nuestra Iglesia Particular, los organizadores visionaron una Iglesia con memoria agradecida, convertida, renovada y ministerial. En esta Asamblea, 2018 en la ruta, se llega el momento de lanzar una mirada a los desafíos que tenemos para llegar a ser esta Iglesia servidora a través de agentes renovados y ministerios ordenados y laicales. En la tercera unidad de trabajo, esta Asamblea escuchará, reflexionará y, en su caso, aprobará la propuesta de trabajo, la dinámica y el itinerario a seguir.

  2. Buscamos una Iglesia diocesana renovada para que sea fiel a Dios y al hombre del tercer milenio. Trabajar en ello implica visión de futuro, atención al presente, memoria agradecida. También esperanza, sacrificios, paciencia, confianza. Es el precio de la caridad pastoral, de la pasión por el Reino, de una fe madura... de ser auténticos discípulos misioneros modelo 2018.

Sin renovación no hay futuro. Sin visión de futuro nuestra Iglesia corre el gravísimo riesgo de convertirse en una pieza de museo. Sólo la conversión pastoral hace y hará posible la renovación.

  1. Evaluemos el camino recorrido...

^ Hagamos un discernimiento profundo del

presente y el futuro próximo de las generaciones jóvenes.

^ Seamos audaces y creativos en el diseño

de una Iglesia pueblo de Dios, con rostro bautismal/laical, no clericalizada ni clericalizadora.

^ No tengamos miedo. Dios con nosotros. La Iglesia del cielo y de la tierra con nosotros.

¡Ánimo! ¡A remar mar adentro! ¡A tirar las redes!

Sigifredo Noriega Barceló

Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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29 enero de 2018 ©Diócesis de Zacatecas