UNGIDOS PARA ‘CAMINAR JUNTOS’

 

Misa Crismal

Martes Santo

Catedral Basílica

16 de abril, 2019

 

 

 

  1. Bienvenidos, bautizados, protagonistas desde la fe para irradiar a Jesucristo, el Ungido por excelencia, y los valores de su Reino en el mundo, la sociedad, la creación, la Iglesia.

 

Bienvenidos, fieles cristianos, ungidos y consagrados por el Espíritu Santo para ser aroma de Cristo en un ambiente tan lleno de los olores nauseabundos de la corrupción ocasionada por el pecado.

 

Bienvenido, pueblo de Dios en camino, laicos, vida consagrada, presbíteros…

 

Una alusión especial a nuestro Seminario Diocesano que celebra con gratitud sus primeros 150 años de formar sacerdotes para esta Iglesia peregrina en tres siglos diferentes. ¡Más de mil ungidos y ungidores!

 

  1. La Palabra que hemos escuchado resuena en el hoy de la historia que escribimos día a día, con sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas:

 

“El Señor me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres…”  Aquí y ahora, con memoria agradecida y con visión de futuro.

 

“Ha hecho un reino de sacerdotes para nuestro Dios y Padre…”  Aquí y ahora, todos unidos formando un solo cuerpo.

 

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para…”  Aquí y ahora… Para llevar la buena nueva a los pobres, liberar de las nuevas esclavitudes, sanar heridas de la gente cansada, curar enfermedades y patologías del siglo XXI, consolar y acompañar de cerca a los hermanos que lloran por la impotencia ante las nuevas y antiguas violencias… ¿Será el año de gracia?

 

Hemos escuchado palabras de y para la vida del cristiano en la Iglesia y en el mundo. Contemplemos y asimilemos. Agradezcamos y dejemos que el Espíritu Santo nos transforme para que seamos testigos, actores y protagonistas, sembradores de esperanza, irradiadores de compasión comprometidos con los peregrinos de este siglo.

 

  1.  Si el gesto, signo y realidad de gracia de la unción recorre las páginas de la historia de la salvación y de la historia del cristiano –desde el bautismo hasta la unción de los enfermos; desde la iniciación cristiana hasta su madurez-podemos esperar muchos frutos en los cristianos, catecúmenos y enfermos, que serán ungidos en esta Pascua. Ser fermento, sal y luz en el mundo no prescribe. Es una exigencia permanente que pide cercanía, estar ahí en el camino y con los caminantes de esta hora, creatividad con visión de futuro, humilde y eficaz sinodalidad, es decir, la audacia de caminar juntos, con decisión y entrega.

 

En vísperas de la celebración de los 150 años de la creación de nuestra diócesis (2013-2014) nos propusimos mirar con confianza y esperanza hacia el futuro de esta Iglesia y hacia la Iglesia que el futuro necesita y necesitará. Para avanzar en este objetivo nos propusimos renovar los procesos pastorales, personas, estructuras e instituciones, para ser fieles al proyecto salvífico de Dios, a la vocación-misión de la Iglesia y así responder a los desafíos del tiempo presente.

 

Nueva evangelización, misión de la Iglesia, desafíos, diagnóstico pastoral, temas eje, visión 2020, ruta 2020, conversión pastoral… ya son parte de nuestro lenguaje cotidiano. Iglesia en comunión, Consejos de pastoral, organismos vivos, comisiones y dimensiones de pastoral, decanatos, zonas pastorales… indican ya una forma de ser Iglesia que se renueva.  Párrocos, Decanos, Vicarios territoriales, ministerios laicales, animadores, coordinadores… indican la misión y la función de los agentes de pastoral en una Iglesia que busca superar clericalismos y centralismos.

 

  1. Si queremos ser una Iglesia en salida, consciente y comprometida con la misión que el Señor le encomienda, tenemos que hacer operativa la comunión. Vayamos haciendo nuestros los conceptos sinodal, sinodalidad y, desde luego, ser una Iglesia en sínodo permanente. Es la forma ser Iglesia en el siglo XXI (PGP, 143).

 

¿Qué es un Sínodo diocesano? Es un acontecimiento eclesial, “acontecimiento de gracia, vértice de las estructuras de participación de la diócesis… en el que el Pueblo de Dios es convocado y se reúne en nombre de Cristo, bajo la presidencia del obispo, para discernir los desafíos pastorales, buscar juntos los caminos que deben recorrer en la misión y, en una actitud de escucha del Espíritu, cooperar activamente en el acto de tomar las decisiones oportunas” (CTI, La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, Cem, 2018, 78).

 

Nuestra Iglesia Diocesana se reúne en Sínodo al término de la ruta 2020 para, escuchando al Espíritu Santo y leyendo bien los signos de los tiempos, discernir los desafíos pastorales y decidir oportunamente  los caminos a seguir para que esta Iglesia particular cumpla su misión. Dedicaremos todo el año 2020 para recorrer juntos el camino. Ya nos estamos preparando. Estén atentos a las noticias del camino.

 

  1. Hoy bendecimos los óleos y consagramos el crisma para celebrar los Sacramentos que hacen presente a Cristo en su misterio Pascual. Son para hacer realidad la misión de la Iglesia, aquí y ahora, ‘caminando juntos’.

 

Hoy renovamos las promesas sacerdotales para que, ‘caminando juntos’, el Ungido sea conocido, amado y seguido y su unción llegue a muchos, en las comunidades que se nos han confiado y en los nuevos escenarios de la posmodernidad.

 

Todos los bautizados, protagonistas en el mundo y en la Iglesia, renovaremos las promesas bautismales en la gran fiesta de la Pascua para que ya no haya hermanos descartados, huérfanos, abandonados.

 

A cinco días de la Pascua 2019…

@signorbar
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27 de marzo de 2018 ©Diócesis de Zacatecas