¿DÓNDE ESTÁN LOS BAUTIZADOS?

El bautismo del Señor. Ciclo B

 

Es el último día del ciclo Navidad-Epifanía. El bautismo del Señor es otra manifestación (epifanía) de Dios.  Las palabras se quedan muy cortas para expresarlo. El evangelista dice bellamente que "al salir Jesús del agua, los cielos se rasgaron, el Espíritu descendió sobre él, se oyó una voz..."  Dios con nosotros, el Hijo amado de Dios, Dios Salvador presente en la historia de su pueblo: en sus búsquedas, caídas, oportunidades, horizontes, luchas, predicaciones. La encarnación es en serio. El amor eterno de Dios tiene la seriedad tierna y compasiva de Dios, siempre. Ama a cada una de las personas, en cualquier tiempo y lugar, en toda situación de la vida.

 

Tú y yo somos bautizados. Al salir del agua, el cielo se rasgó, el Espíritu descendió y se oyó la voz de Dios Padre, como en la primera creación. Somos hijos amados. Dios ha apostado por sus hijos para que lleguen a hacerse prójimos hermanos. Él no se ha arrepentido de tener sus complacencias en nosotros, de consentirnos, de caminar por las calles de la vida con nosotros. Dios es fiel y misericordioso. ¡Qué grandes somos! ¡Qué gran regalo es  el bautismo! ¡Qué gran misterio de amor es ser bautizados! Infinitas gracias, Iglesia. Infinitas gracias, familia, Iglesia doméstica.  La fe en el Padre, Hijo y Espíritu Santo es -si pudiéramos poner cantidades- lo máximo. Infinitas gracias, Iglesia, por ser nuestra madre en la fe.

 

Cristo, Iglesia, bautismo, bautizados. Hemos iniciado el año 2015 con la confianza que nos da el ser hijos amados; las epifanías de Dios en Belén y en el Jordán nos siguen mostrando la cercanía amorosa de Dios. La esperanza de una vida digna y en paz de/para todos es posible y factible. Aunque no parece obvia, por las lastimosas situaciones de desconfianza y de ausencia de paz que vivimos, ahí está. La podemos encontrar donde la fe entra, ilumina y transforma los recovecos oscuros de la vida o han sido oscurecidos por la maldad de los corruptos. La esperanza tiene nombre y rostro porque se fundamenta en el amor. Podemos decir nombres y obras de amor, instantes y gestos de amor que 'manifiestan' que la bondad es el antídoto contra todo tipo de maldad. Porque somos hijos amados,  existe y existirá siempre la posibilidad de llegar, sanos y salvos, a la plenitud de la vida.  

 

¡Ya basta de tanta maldad!, hemos clamado y gritamos indignados. ¿Quién va a arreglar lo que anda mal, muy mal, pésimamente mal en los diferentes campos de la vida? Somos corresponsables. El bautizado, hijo amado de Dios, tiene en su corazón la llave de la infinita bondad del amor. ¿Por qué la hemos dejado enmohecer? ¿Por qué la hemos escondido/perdido? ¿Por qué hemos permitido que la indiferencia sea la actitud que prevalezca en la vida del bautizado? ¿Por qué? Muchas veces, ¿por qué, si en el bautismo prometimos renunciar al mal en todas sus seducciones?

 

Que al celebrar la fiesta del bautismo del Señor carguemos las pilas de la bondad/amor a su máxima capacidad. El mundo necesita con urgencia bautizados  decididos, valientes, entrones, apasionados por la paz.

 

Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas 

@signorbar
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11  de enero de 2015  ©Diócesis de Zacatecas