¿DÓNDE ESTÁN LOS PASTORES/APÓSTOLES?

II Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 

Desde luego que hay, en la Iglesia y en el mundo, más discípulos/bautizados que pastores/apóstoles. ¿Por qué? ¿Desde cuándo? ¿Entra dentro de los planes de Dios? ¿Es algo inventado por nosotros, a nuestra conveniencia? Con frecuencia me preguntan sobre la ‘cantidad’ de sacerdotes que se necesitan para atender/acompañar/servir a tantos bautizados. También, en corto, hay personas que se quejan de la ‘calidad’ de la respuesta de los que han sido llamados, elegidos, consagrados para ser guías, maestros y sacerdotes. El pastor/apóstol es más visible que el bautizado cristiano por la misión que se le ha confiado; por eso mismo se le pide más.

 

Escuchar el Evangelio de este domingo es una invitación a contemplar, con agradecida humildad, el origen de esta distinción.  Es designio misterioso, sacramento, envío. Ayer y hoy, en la antigüedad y en la actualidad, en cualquier contexto, a cualquier hora. Todo sucede bajo el signo de la inquietud, la búsqueda, el encuentro de la fe, la gratuidad. El discípulo llamado a ser apóstol tiene que escuchar, moverse, experimentar, gustar, responder.  De manera especial es bello el verbo y la acción “fijar la mirada” que significa literalmente ‘mirar dentro’. Todo tan divino y tan humano, tan humano y tan divino. Familia concreta, nombres concretos.  La misión: hacer presente a Jesús maestro, sacerdote, pastor, cabeza; predicar y testimoniar el Reino de Dios con sus valores, fermento de nuevos cielos y nueva tierra; en y como Iglesia en los vaivenes del mundo, su historia y sus historias. ¡Qué gran misterio de amor es la vocación! ¡Qué responsabilidad tan grande es la vocación!

 

El domingo pasado nos cuestionamos acerca de la presencia del bautizado ante los males, complejos y publicitados, de la sociedad pluralista en que vivimos. El pastor/apóstol es también un bautizado que ha recibido un llamado especial y la consagración a través del sacramento del Orden. Hace días, en una reunión de pastores, pensadores y activistas sociales, se cuestionó la presencia y la acción concreta de obispos y sacerdotes ante las situaciones conflictivas y urgentes que vive nuestro país. La pregunta –a mi entender y querer- es válida; la respuesta y las respuestas están en la persona de quienes Jesús “ha fijado su mirada” en nuestro tiempo, pastores y bautizados, apóstoles y fieles cristianos. Es más, en algunos ambientes se pregunta si todavía hay espacio para el sacerdote y los apóstoles en una cultura que se hace desde el materialismo, el relativismo ético y el placer a toda costa. ¡Qué bueno que el Evangelio es palabra viva que ilumina cuestionando! ¡Qué bueno que hay ‘ovejas’ que exigen que sus pastores testimonien la compasión del Buen Pastor en su ministerio!  

 

Hoy, más que nunca, oremos por quienes Jesús “ha fijado su mirada”. Los pastores tenemos la tarea de orar todos los días por las personas que se nos han confiado. Oro por ustedes y los bendigo.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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18 de enero de 2015  ©Diócesis de Zacatecas