LA FAMILIA EN MISIÓN

29º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B  

 DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES

 

El Sínodo de los Obispos está discerniendo acerca de la misión de la familia en estos convulsos y prometedores tiempos... Este domingo nos recuerda que la Iglesia es misionera en cualquier circunstancia de tiempo y lugar. El “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” aplica también a la familia. La familia en misión ¿entra en conflicto con la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo actual? Obviamente que no; la misión es una pasión por Jesús y su pueblo, por tanto, por la familia.     

 

Ha iniciado la última semana del ‘juntos’ buscar caminos  para la pastoral de la familia.  El Evangelio debe volver a ser buena noticia para la familia, en cualquier etapa, crisis o situación en que se encuentre. No se trata de cambiar la doctrina (la Iglesia no la ha inventado) sino de buscar modos, de acuerdo al espíritu del Evangelio, para acompañar a la familia  y las familias en su caminar, en un siglo donde parece vivir crisis inéditas en su identidad y misión. 

 

La celebración del DOMUND en toda la Iglesia y el Evangelio de este domingo nos invitan a profundizar tanto en la misión de la familia en tiempos nuevos como la familia en misión como respuesta de la Iglesia a los nuevos desafíos de la familia, célula de la sociedad e iglesia doméstica. La prudencia y el discernimiento pastoral de y en las comunidades  es una tarea que no debemos posponer. El Sínodo de obispos propondrá  al Papa Francisco posibles caminos de respuesta ante las situaciones diversas de familias de todo el mundo. Las comunidades locales tendrán que buscar –iluminados con las palabras del magisterio- las aplicaciones en las situaciones locales.

 

Es cierto que nuestra sociedad no es la de ayer; que los lazos familiares no son los de ayer; que si hemos avanzado en muchas cosas, hemos frenado otras, por ejemplo, la comunicación personal, el sentido de la fe cristiana, el proceso de maduración. La sociedad nos prepara técnicamente para tomar responsabilidades laborales, pero no se preocupa por abordar los problemas personales y  familiares. Hemos llegado a disociar lo que es la persona como trabajador y lo que es la persona como esposo, padre, hijo, hermano, familia. Todo esto tiene graves consecuencias en la percepción y vivencia de los valores morales que hacen habitable nuestro mundo.

 

Ojalá nunca caigamos en la tentación de la familia de los Zebedeo, madre, hijos y hermanos, que buscaban privilegios indebidos. No es lo importante quien tiene el poder en casa y alrededores, sino quien sirve y entrega la vida para dar vida. La familia es el espacio humano más humano donde somos amados sin condiciones; es la escuela hogar donde se enseña y aprende el privilegio de amar a Dios y al prójimo.

 

La misión de la familia cristiana es aceptar y cumplir la misión que Dios le ha encomendado.  Será un DOMUND prometedor si nuestra familia toma conciencia de ser misionera de amor a Dios y al prójimo.

 

Oro por y bendigo a tu familia.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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18 de octubre de 2015  ©Diócesis de Zacatecas