DOS EN/POR UNO

13º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 

No es comercialización barata. Es un drama de vida que acontece hoy en el Evangelio, vivido en  dos dramáticos momentos, por dos personas diferentes en su quehacer social y muy parecidas en sus necesidades. Ambas viven el episodio en soledad y, al mismo tiempo, con gente selecta alrededor y muchos espectadores que ven de lejos.

 

Escuchar atentamente la Palabra de hoy me lleva a pensar que en el paquete de la vida hay muchas y variadas vivencias: unas, a solas; otras, con personas muy cercanas; otras, con personas elegidas; muchas otras, con personas que fueron llegando sin llamarles... Desde el nacimiento hasta la muerte podemos contar miles de historias. No hay persona que no incluya en su biografía sueños, recuerdos, esfuerzos, cansancios, sufrimientos, enfermedad, búsquedas, logros, fracasos, esperanza.  Imposible traer a la memoria cada uno de nuestros episodios vividos. Ahí están, no todo el tiempo para ser contados, mucho menos comprendidos, integrados, asumidos.

 

Dos en/por uno. Jairo tiene nombre y un buen trabajo. La mujer aparece de repente, no tiene nombre, su forma de ganarse la vida queda en el olvido. Jairo, persona relevante en su medio, se acerca a Jesús abiertamente. La mujer, una ‘doña nadie’, se acerca a Jesús con una secreta confianza, sin que nadie, ni el mismo Jesús, se den cuenta. Hay contraste en la forma de acercarse a Jesús pero el fondo es el mismo: una situación de necesidad extrema y un poner el caso límite de la vida en las manos de Jesús.

 

Los dos milagros tienen un denominador común: una confesión extrema  de fe en Jesús ante una situación desesperada. No hay nada que hacer. La mujer está desahuciada y la niña muerta. Es el límite de la necesidad y el sufrimiento. Cuando ya nada pueden hacer los hombres, Jairo y la mujer enferma acuden a Jesús. La mujer ‘arranca’ en callado silencio el milagro y Jesús lo hace público: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Jairo está junto a Jesús cuando recibe la noticia del final de su hija: “No temas, basta que tengas fe”, le dice.

 

Dos milagros en un solo viaje. El Evangelio de hoy nos sitúa, en estos dos episodios, ante las realidades más crudas en el paquete de la vida: la enfermedad y la muerte. Alcanzan la manifestación del poder y la gracia de Jesús quienes creen y confían en Él hasta el fondo; quienes saben y aceptan que solos no pueden sanarse a sí mismos. Jesús, alivia, sana, resucita, integra.

 

En tiempos de desconfianza a todos y a todo, y extrema confianza en nosotros mismos, nos cae muy bien recuperar la salud/salvación de la fe/confianza en Jesús. Aunque la última carta de aproximación a Él sea sentirnos necesitados. Jesús no pregunta qué clase de mal o de necesidad tenemos. Lo único que mira es que vamos a Él, sale a nuestro encuentro y nos abraza con el don de la paz. Vale la pena creer bien y a fondo. Jairo y la mujer pueden ser testigos actuales.

 

Los saludo y los bendigo.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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28 de Agosto de 2015  ©Diócesis de Zacatecas