MATRIMONIO, MODELO 2015

27º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 

Hoy, domingo inicia en Roma el Sínodo ordinario de obispos de la Iglesia católica. El gran desafío: releer desde el Evangelio y el magisterio de la Iglesia la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Mirar a la familia, en todas sus complejas pluralidades, es una invitación a posar detenidamente la mirada en todos sus integrantes, los de la memoria y los de la promesa, el tronco paterno-materno y las ramas filiales. Todo ha iniciado en la unión del hombre y la mujer, en el santo y bendecido matrimonio. 

 

“¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su esposa?”, se acercan y le preguntan a Jesús los fariseos y no fariseos de todos los tiempos. La pregunta expresa la preocupación, no sólo sobre el matrimonio y su disolución, sino también sobre la suerte de cada uno de los miembros de una familia, su presente y su futuro. La respuesta de Jesús es la misma, ayer, ahora, mañana, siempre: “Desde el principio, al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”.

 

 Cada época es llamada a encarnar la única Palabra Eterna revelada por Dios. A la nuestra, secularizada, le toca abordar cuatro temas clave: menos jóvenes deciden casarse;  cómo ayudar/acompañar a los matrimonios en todas sus etapas; la conexión con los hijos posmodernos; las familias que viven situaciones dolorosas de cualquier tipo. El Sínodo abordará éstos y otros temas tratando de buscar respuesta a la ‘emergencia matrimonial-familiar’. Tendrá que discernir escuchando el Evangelio de hoy y atendiendo a los cuatro elementos fundamentales que la Iglesia ha  reflexionado acerca del matrimonio: indisolubilidad, unidad, fidelidad y apertura a la vida. Éste será el marco de trabajo intenso y comprometedor del Sínodo.

 

El reto no es nada fácil cuando vivimos en tiempos en que ya no se fía de la palabra  y, si hay crédito, éste es de plástico, desechable y con altos intereses. Sin embargo sabemos y creemos que el plan de Dios tiene la garantía del amor del Crucificado y Resucitado y el ejemplo de tantísimos matrimonios que han compartido la vida en lo próspero y en la adverso, en la salud y en la enfermedad. Todo es gracias a un servicio mutuo, sin condiciones, con la presencia actuante de la gracia sacramental.

 

El Sínodo se ha puesto en marcha. Tú, ¿qué vas a hacer? No hay familia cristiana que no se sienta interpelada en los tiempos convulsos que vivimos. Estemos atentos al desarrollo del Sínodo, intercambiemos ideas y experiencias sobre la misión encomendada y oremos con intensidad para que los frutos sean abundantes en cada familia. Recordemos que nuestra familia es la bendición más palpable que hemos recibido, el archivo de sabiduría de generaciones pasadas y el ‘guardadote’ mejor para el futuro.

 

Bendigo de corazón a tu familia.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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4 de octubre de 2015  ©Diócesis de Zacatecas