¿AHORA, QUÉ? ¿AHORA, QUIÉNES?

11º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

 

La vida del cristiano transcurre durante el calendario civil, con sus tiempos fuertes y sus tiempos ordinarios. El domingo pasado ha sido parte de un tiempo fuerte en la organización de la convivencia social: el día de elecciones (en plural). Hemos vivido y vivimos la gramática electoral que nos hemos dado.

 

Durante la semana hemos visto y oído resultados, comentarios favorables, acusaciones, tristezas, esperanza en unos, desilusión en otros. No me suena bien cuando describimos la situación político electoral en términos de ganadores y perdedores. Me parece que, si así procedemos,  entendemos y vivimos ´la cosa política’ en clave de interés privado y no de bien común.

 

¿Ahora qué sigue y quiénes van a dar la cara durante los días ordinarios? El progreso de nuestros pueblos y ciudades y la creación de mejores condiciones de vida para cada prójimo es misión y tarea de gobernantes y gobernados. El trabajo-servicio de cada día no tiene la publicidad que gasta la organización electoral, pero es el que construye realmente las condiciones para una convivencia pacífica y solidaria. Los buenos pequeños detalles de cada persona, en cada circunstancia, en cualquier lugar, son los ‘votos’ que valen; en esto no debería haber lugar para ‘votos nulos’.

 

La Palabra de este domingo habla de las cosas pequeñas que construyen el Reino de Dios aquí y ahora, en tiempos electorales y en la vida escondida de cada día. Jesús emplea parábolas (imágenes y comparaciones sencillas) para invitarnos a ver la profundidad y trascendencia de lo que parece pequeño e intrascendente. Toma ejemplos de la vida cotidiana (la que no tiene publicidad), de la naturaleza, de lo conocido por la gente, para anunciar y explicar lo que es el Reino de Dios. Hoy nos habla de semillas: la que crece por sí sola y la del grano de mostaza.

 

Las cosas de Dios no son aparatosas. Dios no tiene prisa, no fuerza nada, no emplea marketing, no inunda de predicadores la tierra, no arranca del suelo las hierbas malas, no hace cosas espectaculares… Todo procede lentamente, como la germinación de la vida… Dios trabaja de incógnito en el mundo, pero con eficacia. Dios no deja de ser padre providente, de  generar vida, de dinamizar la creación... Dios siembra todos los días en el aparente silencio de lo pequeño y en las oscuridades de la incertidumbre. 

 

A veces quisiéramos ‘apurar’ a Dios para que los ‘resultados’ de su bondad y su justicia fueran a pedido del interesado y en el momento requerido. Sabemos que no es, ni será así.

 

 

El mensaje y el llamado de este domingo es asumir nuestras tareas en la tierra que Dios siembra a manos llenas todos los días, más allá de tiempos electorales. Valoremos las pequeñas semillas de interés, esfuerzo, verdad, bondad, justicia, solidaridad, amor… que sembramos cada día. Nada podemos dejar de hacer porque parece pequeño. Llenemos de pequeños detalles la vida de cada día. Somos socios de Dios en la construcción de un mundo mejor. Tenemos acciones en las semillas del Reino de Dios.

 

Colaboro con la semilla de la bendición.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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14 de Mayo de 2015  ©Diócesis de Zacatecas