CENTRO DE OPERACIONES

3er. Domingo de Cuaresma. Ciclo B

 

No nos cabe en la cabeza (ni en el corazón) ver a Jesús enojado. Hoy aparece en el Evangelio no solamente enojado, sino indignado hasta el ruido violento de los latigazos. ¿Por qué? ¿Qué ocasionó que 'sacaran el tapón' al dulce y pacífico Jesús? Me resisto a aceptar el hecho como noticia de ocho columnas, de esas que buscan 'vender' un idea/imagen a costa de lo que sea... Tampoco acepto que sea solamente un simbolismo fácil. San Juan habla con frecuencia de los signos que Jesús hacía y hoy habla de un hecho-signo y de su significado... Ciertamente un signo expresa un hecho real y, al mismo tiempo, es un anuncio del cumplimiento real en el hoy de la salvación. Los teólogos hablan de signos proféticos.   

 

Más allá del hecho y de su significado, ¿qué enseñanza aplica para los cristianos que celebramos el domingo y el inicio de la tercera semana de Cuaresma? ¿Los latigazos están dirigidos también a nosotros? ¿El templo de nuestra persona necesita purificación? ¿Los sacrificios y prácticas cuaresmales son buena inversión para la vida? ¿Qué tipo de celo nos devora? ¿Hacemos de los templos y alrededores un tianguis donde lo que menos importa es el templo y sus alrededores? Si Cuaresma es tiempo de esperanza, ésta pasa necesariamente por la conversión del corazón, sede del centro de operaciones de la fe y la caridad del cristiano.

 

Lo que estamos haciendo en Cuaresma vale poco si no logra perforar el santuario secreto del corazón y nos ayuda a hacer las cosas 'de todo corazón', que es mucho más que hacerlas por costumbre. Cuando lo que realizamos no es ocasión y lugar de encuentro con Dios, todavía no hemos entrado en el corazón de las cosas hechas de corazón. Jesús le dice a la samaritana que ya no habrá necesidad de templos locales porque el templo será el propio corazón... Pero es preciso que Dios haga de nuestro corazón un templo para que los templos materiales sean lugar de encuentro entre los adoradores en espíritu y en verdad.   

 

Jesús se nos manifiesta en esta escena del 'enojo y la indignación' como aquel que va al fondo del corazón de la fe: su Padre y todo lo que se relaciona con su Padre. Ante lo de su Padre Jesús se vuelve intransigente.  No aguanta que el Templo se convierta en un casino, de ganancia a costa de su Padre.

 

Ojalá que en esta Cuaresma no perdamos la capacidad de indignación ante todo lo que nos descentra de Dios porque, al mismo tiempo, nos descentra de sus hijos y nos volvemos adoradores de la indiferencia. ¡Cuidado con los latigazos!  

 

Nuestro agradecimiento eterno al padre Rafael Pérez (77) que ha sido llamado a la vida eterna. Hombre de Dios, fiel y compasivo, entregado a tiempo completo a la voluntad de su Padre Dios. Ha entrado al santuario de Dios a quien sirvió con generosa y alegre dedicación.

 

Con mi bendición y mi afecto cuaresmal.

 

+Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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8 de marzo de 2015  ©Diócesis de Zacatecas