AMOR DE DIOS, AMOR DE MADRE

6to. Domingo de Pascua. Ciclo B

 

 Con ganas de platicar con el Señor Jesús y sugerirle que no se sienta si las madres le quitan rating este domingo. ¿Aceptará? Abro el Evangelio de este día y encuentro que, hubiera problema si el Señor se amara tanto a sí mismo que hiciera a un lado a las madres; o, que las madres se amaran tanto a sí mismas que dieran el portazo de la indiferencia al Señor de todos los domingos.

 

Este día domingo (¿cada cuánto cae en domingo el diez de mayo?) el amor brota a borbotones en el ambón/altar de todos los templos y en la mesa de todas las familias. Todo indica que puede ser el domingo de los más grandes amores.  Padres e hijos no se sientan; existimos gracias a la madre y ella gracias a nosotros. Somos familia, de modo que…

 

Desde el ambón se proclama con alegría pascual: "Como el Padre me ama, así los amo Yo... Éste es mi mandamiento que se amen los unos a los otros, como Yo los he amado... Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos... Permanezcan en mi amor". El Resucitado sigue abriendo su corazón y hoy nos regala la más sublime de sus revelaciones: "Como el Padre me ama, así los amo Yo";  y el más amoroso de sus mandatos: "Ámense los unos a los otros como Yo los he amado".  ¿Qué tal? El amor de Dios no compite con nadie, más bien es el que hace que los amores humanos sean casi divinos.

 

En la casa de mamá y alrededor de la mesa donde hoy se reúne la familia hay innumerables manifestaciones de amor. De modo diferente, también en la memoria del corazón amoroso de las madres sufrientes por cualquier motivo. Los gestos y las palabras se multiplican como queriendo expresar lo más sublime que hay en el ser humano: la vocación al amor. Quizás el amor de madre es la realización más nítida que vemos en un mundo cada vez más marcado por desamores. El amor de madre no compite con nadie, más bien es el que hace que el Amor Divino se revele más humano y humanizador.

 

"Permanezcan en mi amor", insiste el Viviente. 'Pórtense bien, cumplan los mandamientos’, enseñan las mamás. Ni el Resucitado, ni las madres han inventado el amor. Jesús ha revelado el amor del corazón de su Padre, un amor que llega a todos, los abraza sin distingos, es misericordiosamente gratuito.  Las madres revelan con su entrega incondicional el misterio del amor de Dios y son las que mejor le ponen rostro y nombre al "ámense como Yo los he amado"; es un amor gratuitamente tierno y compasivo.

 

 

 

Amor de Dios, amor de madre. Domingo y 10 de mayo, doblemente pascuales, para agradecer doblemente.  Señor sigue bendiciendo a nuestras madres. Mamás sigan alabando al Señor con su amor de madre. Familia, amemos a Dios y abracemos al más entrañable de nuestros prójimos.

 

Canto las mañanitas a las madres y abrazo a todos con mi bendición de hijo y hermano.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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 10 mayo de 2015  ©Diócesis de Zacatecas