PALMAS Y CRUCES 2015

Domingo de Ramos “de la Pasión del Señor”. Ciclo B

 

Las cruces hechas de palma nos invitan a pensar en el futuro del presente, el de Jesús y el nuestro 2015.  

Las palmas que hoy bendecimos y con las que aclamamos a Jesús en procesión solemne nos hacen pensar si nuestro presente, tan lleno de cruces, tiene futuro si sacamos a Jesús de la procesión de la vida.

 

Me llaman la atención las palmas hechas en forma de cruz  que son ofrecidas en venta a la entrada de los templos.

También las ramas de palma, sin forma alguna, que son llevadas a casa para darles forma de cruz, de flor, de presencia protectora contra los miedos a los rayos de la naturaleza y los daños de los malosos.

 

Hoy es un domingo de variados contrastes: ramos de victoria y narración de la desconcertante pasión, tradiciones y modernidad, folclore distractor y meditación serena, procesiones y descanso, hosannas y crucifícales, inicio de Semana Santa e inicio de actividades no tan santas.

 

Este domingo todo es pasión: la del Hijo de Dios que vive la subida a Jerusalén/Gólgota hasta el extremo del amor y las nuestras que no alcanzan a recorrer con amor sereno las estaciones del viacrucis de/en la vida.

 

Pasión es el sentimiento que rige y di-rige la vida de una persona que se vuelca hacia la felicidad/salvación de otras personas. La pasión de Dios es hacia el ‘mundo’ entero; las nuestras tienen demasiado corto alcance, si acaso hacia los más cercanos en conveniencia.

 

Dios, infinitamente fiel y misericordioso, no cabe en nuestros esquemas ‘apasionados’. La pasión del Señor Jesús es única, para siempre,  la realidad del ‘tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único’ al alcance de quien crea en Él. La pasión de Dios siempre es vida, da vida, engendra vida, temporal y eterna, desbordante, en abundancia infinita. Aplica a todos, en todos los tiempos y espacios, con especial predilección a las víctimas, los pecadores, los descartados…

 

La pasión humana es el sentimiento y la actitud de padres y madres, hijos, hermanos, esposos, enamorados, desenamorados, entregados, dejados, fanáticos, apáticos…, de todas las edades. Hay pasiones que dan vida y pasiones que la quitan; pasiones que hacen crecer y pasiones que matan la esperanza; pasiones que llevan hasta el heroísmo del amor incondicional y pasiones destructivas…

 

Contemplar a Jesús que entra en la pasión del amor crucificado nos permite entrar en la historia de la fidelidad salvadora de Dios. Su cruz gloriosa es causa de esperanza, fuente inagotable de perdón, medicina gratuita para curar las heridas infringidas por las pasiones que se salieron del cauce del amor, brazos abiertos para todos los que se dejen amar.

 

Palmas y cruces, pasión y pasiones, año 2015.

Dichosos los invitados a entrar confiadamente en la Semana Mayor de la vida. La Pascua del Señor es garantía de la nuestra.

 

Dejemos que Dios nos abrace desde las alturas de la Cruz Gloriosa del Amor Crucificado.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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29 de marzo de 2015  ©Diócesis de Zacatecas