COMUNICAR EL EVANGELIO

La Ascensión del Señor

 

Es mandato de Cristo, imperiosa necesidad humana, respuesta a los anhelos más hondos del ser humano, gozo pascual, tarea impostergable, misión por excelencia de la comunicación.

 

La Ascensión nos muestra la plenitud de la Pascua del Señor: volver al Padre.  Y la garantía del final feliz de la historia de la humanidad y de toda la creación: volver a la casa del Padre.  

 

¿Recuerdan las palabras del recién Resucitado a María Magdalena el gran  día de la Resurrección, “María, no me toques, todavía no subo al Padre”? ¿Y las confidencias del Señor a sus amigos en vísperas de morir y resucitar, “subo a mi Padre y a su Padre”?  En ambas el Señor habla de ‘subir al cielo’, de cumplimiento, consumación,  plenitud, de encuentro con su Padre… La fiesta de la Ascensión es la misma Pascua del Señor puesta en términos espaciotemporales: cuarenta días después de la Resurrección (primera lectura).

 

Dos hechos me vienen a la memoria de la fe estos días finales del tiempo litúrgico de la Pascua. Uno, el gran arraigo que tiene todavía la fiesta del Señor de la Ascensión en comunidades del centro del país, evangelizadas hace más de cuatrocientos años. Es fiesta entrañable, motor de esperanza ante la vida y la muerte, celebración popular de la Pascua de Resurrección. El otro, la petición de muchas personas  mayores o enfermas, cuando la soledad y/o el dolor se hacen insoportables: ‘Dígale a Dios que se acuerde de mí’; ‘pídale a Dios que me lleve porque las personas que amaba se han muerto ya y…’.

 

En el caminar de la fe he ido aceptando que el misterio de la Ascensión me sobrepasa y que las palabras del credo “subió el cielo y está sentado a la derecha del Padre”, son limitadas. Sin embargo,  la fiesta de la Ascensión me ayuda a comprender la vida en toda su profundidad y a vivirla con toda intensidad. Ya no me apego a nada ni a nadie que no sea eterno. Me invita a vencer todos los temores, a cumplir al máximo la misión que tengo en la vida, a vivirla  en comunión, en completa alegría y en total libertad. La Ascensión del Señor es gozo, no tristeza;  presencia nueva, no ausencia desobligada.

 

La fiesta de la Ascensión del Señor  también me hace comprender y aceptar la única misión de la Iglesia: salir a comunicar la Buena Noticia por todas partes y con todos los medios. Lo que antes era la misión de Jesús es ahora la misión de los discípulos. Cuando Jesús ‘parte’ de la tierra, los discípulos ‘parten’ para todas las periferias de la tierra. Desde entonces evangelizar y evangelizar de nuevo no son negociables. 

 

Ésta es la razón por la que la Iglesia celebra este día la 48ª. Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Comunicar la familia. Ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor, es el tema que el Papa Francisco le ha asignado.

 

Nos dejamos bendecir por el Señor que subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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17 mayo de 2015  ©Diócesis de Zacatecas