LAS PUERTAS DE LA VIDA

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

 

  1. ¡Felices Pascuas de Resurrección!

¡Es Pascua! ¡Éste es el día que hizo el Señor, día de alegría y de gozo!

¡Es nuestra Pascua! En el hoy de la vida personal, eclesial, social, cultural.

¡Las puertas de la Vida Eterna están abiertas para quien quiera entrar!

 

  1. Quien amó mucho y a quien mucho se le perdonó, va al sepulcro al amanecer. Es María Magdalena. Hoy podemos ser nosotros.

 

El amor hace madrugar.

El amor enciende el cirio y pone en marcha.

El amor nos hace imparables.

El amor madruga más que el sol.

El amor hace ver en la noche, cuando aún es oscuro.

El amor hace cosas que no entiende la razón (Viernes Santo).

El amor es creativo, sugiere, da ideas de vida.

El amor no nos cruza de brazos.

 

  1. ¡Es el amor hasta el extremo! ¡Es el amor del Jueves Santo! ¡Es el amor del Viernes Santo! ¡Es el amor silencioso del Sábado Santo!

¡El Señor ha resucitado y va delante de ustedes a Galilea!

A tu Galilea, ahí donde luchas amando, ahí donde se fragua tu presente-futuro.

 

  1. “El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba”.

“Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

 

El amor intuye, avisa, deja paso y se va al silencio… espera.

El amor, en el silencio, no se siente inferior, ni excluido, ni postergado.

El amor no se dedica a medir, ni a comparar.

El amor tiene bastante con amar.

El amor no mide, derrocha.

El amor rompe el frasco de perfume carísimo y lo derrama sobre los pies de Jesús… Ahora en el sepulcro…

El amor nos lleva a hacer locuras: locuras de amor. Si no se hacen locuras por amor, no hay amor.

Las locuras del amor… son una manifestación de amor hasta el extremo, ‘hasta la locura de la cruz y de la resurrección’.

 

  1. Con la Resurrección del Señor se han abierto las puertas de la vida, de la vida en plenitud, de la vida sin fin, de la Vida Eterna…

 

Porque es la manifestación suprema del amor misericordioso de Dios: “tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Crucificado y Resucitado para que todo el que crea en Él tenga vida eterna”. A veces quisiéramos un Dios muerto, solamente muerto…

 

  1. Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor:

Locura del amor de Dios. El amor le lleva a recrear todo. Derrocha vida nueva. El amor le lleva a hacer que la muerte comenzada en el paraíso sea vencida para siempre. Los que entran en el amor, no morirán. El amor es más fuerte que la muerte.

Día de Resurrección.

Día que hizo el Señor.

Día de las maravillas del Señor.

Día primero de la nueva creación.

Día de alegría y de gozo.

¡Siempre es Domingo! ¿Nuestro Domingo?

 

  1. De nosotros depende, habitantes de un mundo que se pasa de largo ante la belleza de las maravillas de Dios.

¡Busquemos los bienes del cielo!

 

De nosotros depende ser peregrinos, testigos de la Resurrección… No vagabundos en la existencia.

¡Busquemos los bienes del cielo! El Resucitado es nuestra garantía… Él es nuestra salvación.

 

Memoria agradecida a todos los bautizados en los últimos 150 años de nuestra Iglesia peregrina en Zacatecas… Ellos creyeron en el Señor Resucitado por eso han trascendido… Los valores que fundaron, fundamentaron y sostuvieron su vida tienen su raíz y su fortaleza en la fe en el Resucitado…

¡Busquemos los bienes del cielo para vivir con coherencia y alegría los bienes de la tierra!

 

  1. ¡Felices Pascuas de Resurrección!

¡Renovemos las promesas de nuestro Bautismo!

¡Celebremos la Eucaristía de la Pascua del Señor, presencia pascual para todos los días!

 

+ Sigifredo

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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas