EL ENCUENTRO Y LA MISIÓN

Solemnidad de la Ascensión del Señor

 

 Durante las últimas semanas de mayo los obispos de/en México hemos escuchado, con frecuencia, en la visita a las Congregaciones y Consejos de la Iglesia Católica, las características, retos y oportunidades que trae consigo un cambio de época. Los cambios son de fondo y no sabemos hacia dónde van y en qué terminarán Hoy vivimos otra cultura, diferente a la de nuestros padres. En las pláticas con sabor a familia/amistad/camión/plaza hablamos del cambio/pérdida de valores morales y espirituales. Así es. Nos lamentamos y, quizás, el desaliento invade nuestros sueños y anhelos. Pero...

 

 Los valores que sustentaban y sostenían las relaciones humanas, la convivencia social, las instituciones básicas de la vida para la felicidad (familia, escuela, grupos, iglesias) están/han cambiando/cambiado. Todavía no los hemos suplido por otras mejores. Más bien hablamos de antivalores, indiferencia, increencia, apatía, importamadrismo, 'me/nos vale' y otras cosas más. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Quién se hace responsable de todo esto? ¿Hay soluciones? ¿Qué soluciones? Casi todo mundo hablamos de que la clave está en la educación. Pero, ¿de quién y de qué hablamos? ¿Escuelas? ¿Iglesias? ¿Familias? ¿Tecnologías innovadoras? ¿Medios de comunicación?

 

 Los obispos tenemos la tarea de acompañar a la gente que se nos ha confiado en cada diócesis/iglesia particular. Parte de esta misión es dar cuentas, no sólo a la gente que se nos ha confiado (ojalá nos lo exigieran),sino también a la Iglesia Universal a través del Papa Francisco ( en esta ocasión) y los diferentes organismos de servicio (Congregaciones, Consejos, Institutos) a través de los cuales la Iglesia Católica está organizada en el mundo entero. Hemos hablado de informes con sus luces y sombras, retos y posibilidades. La Iglesia es principalmente obra del Espíritu Santo que nos ha enviado el Padre y el Hijo, Jesús resucitado. Desde luego es también obra de los bautizados que hemos recibido el llamado a trabajar -en todas las horas de la vida/día- en la Viña del Señor... Los retos actuales son muchos y urgentes. Por eso es indispensable estar atentos, en todo momento, a lo que el Espíritu sugiere, inspira y manda al escuchar la Palabra del Resucitado y celebrar su presencia compasiva/amorosa en los Sacramentos, en el Sacramento del prójimo/hermano y en el corredor de la historia.

 

 Celebramos, este domingo, la solemnidad de la Ascensión del Señor y la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales. La Palabra proclamada, escuchada, celebrada para ser vivida, nos habla de encuentro, cercanía, promesa, envío/misión y... paciencia como parte de la esperanza. La jornada que se celebra en toda la Iglesia es una invitación a tomar conciencia y hacernos responsables de los nuevos medios y tecnologías de la comunicación. La Iglesia ha nacido en la Pascua - Ascensión - Pentecostés para anunciar el Evangelio a todas las personas, en todas partes y en todos los tiempos. El "vayan" que escuchamos es un reto para que carguemos pilas, nos pongamos en camino, nos dinamicemos y aceptemos los riesgos que la misión evangelizadora implica. El Señor Jesús nos garantiza presencia efectiva. Ya sabemos que Dios siempre cumple lo que promete.

 

 Mateo concluye su Evangelio con un relato de encuentro y misión. Ayer (31 de mayo) el Papa Francisco nos volvió a insistir -al último grupo de obispos mexicanos- que la forma de evangelizar en tiempos de incertidumbre y vacilaciones incluye necesariamente el encuentro y la compasión. Esa es nuestra misión como pastores y como bautizados. No hay de otra. O salimos y caminamos hacia la plenitud a la que nos invita la Ascensión del Señor, o nos quedamos tiesos, sin vida, sin esperanza, sin futuro.

 

 Los bendigo desde Roma, casi casi con un pie en la escalerilla del avión para regresar a nuestro México.

 

 + Sigifredo

 Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Instagram Social Icon

24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas