LA FAMILIA, ESCUELA DE/PARA LA VIDA

Domingo de la Sagrada Familia. Ciclo B

 

No hay Navidad sin la realidad de la familia, la de Jesús de Nazaret y, ¿la nuestra, todavía? Sabiamente la liturgia católica, desde hace siglos, relaciona el nacimiento de Jesús con su familia, la pequeña y la extendida. La encarnación del Hijo de Dios es a lo humano: en familia. Dios nos ha tomado en serio.

 

¿Por qué el Padre eterno 'amó' que su Hijo viniera al mundo como miembro de una familia? Hacía muchos siglos -según el marco del tiempo humano- que había creado al ser humano. Había tenido mucho,  muchísimo tiempo para observar cómo evolucionaba la familia en su manera de comportarse ante las situaciones complejas de la vida. De seguro había escuchado muchas quejas de quienes alzaban la vista al cielo para reclamar: 'Señor, ¿por qué me diste estos padres, hijos, hermanos, parentela, estos vecinos?'

 

Con tanta experiencia -al estilo humano- Dios pudo haber hecho otro diseño para que su Hijo viniera al mundo. Sin embargo, eligió seguir el camino que seguimos los seres humanos y quiso nacer en una familia,  peculiar ciertamente, pero familia al fin y al cabo. ¿Por qué? Desde luego porque es el modo de compartir verdaderamente nuestra condición humana. Es más,  quiso vivir nuestras incomodidades y desconciertas cuando aparecen papás imperfectos, hijos desobedientes, hermanos indeseados, parientes incómodos. A pesar de las quejas recibidas por siglos 'eternos' Dios ha considerado que la familia es valiosa escuela de y para la vida de todo ser humano; ha querido mostrar que no sólo había creado la familia para que otros pertenecieran a ella,  sino que Él mismo estaba dispuesto a formar parte de ella para llevar a plenitud el plan de salvación.

 

Después de 2014 años sigue habiendo el 'aval divino' a favor de la familia. Dios sigue recomendando la familia -al estilo de la suya- como el mejor medio para que el ser humano sea gestado, nazca, crezca, madure y sea hijo-hermano feliz. Es el mejor espacio/escuela para que el ser humano crezca amado, comprendido, perdonado, protegido, solidario, habitante de un mundo humanizado y humanizador. Es la mejor universidad para que el desarrollo humano sea viable, para 'mamar' y vivir los valores que dan sentido y sostienen la convivencia humana.

 

Las nuevas culturas  están buscando suplir a la familia 'tradicional' como base de la convivencia social. Todos sabemos de las tremendas dificultades que deben afrontar las familias ante los embates del consumismo, las ideologías de género y otras visiones pragmáticas. Las consecuencias del descuido de la familia -al estilo Nazaret- están a la vista: inseguridad en todos los campos, no respeto a la vida, el hijo convertido en estorbo, el hermano en enemigo, el prójimo como mercancía, insensibilidad social, corrupción y perversión, la cultura de la muerte.

 

Celebrar, -el último domingo del año, en el ambiente festivo de Navidad-, puede ser una gracia especial para reflexionar sobre la familia y sus aconteceres. La familia puede seguir siendo escuela que nos cobije y nos enseñe a vivir, nos acoja y nos lance a edificar el mundo nuevo que anuncian los ángeles y pastores en el nacimiento de Jesús y cada vez que nace un nuevo miembro de la familia. Confiamos en Dios y trabajemos para que así sea.

 

Los abrazo con calor familiar. Los bendigo al terminar el año civil e iniciar uno nuevo.

             + Sigifredo   

   Obispo de/en Zacatecas

@signorbar
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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas