EL LENGUAJE DEL TESTIMONIO

Segundo Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

 

   En varios encuentros-retiros-cursos-talleres en los que he participado últimamente se nos ha insistido que el único idioma que pueden entender todos los habitantes de este mundo globalizado es el testimonio del amor y del servicio. El inglés, español, francés, mandarín, ¿dónde quedan? Son idiomas para el entendimiento de nuestras necesidades, los negocios y la diplomacia. ¿El esperanto? Es una inteligente combinación de palabras de todos los idiomas con la pretensión de facilitar la comunicación entre todos los pueblos. Pero… los idiomas hablados y las lenguas aprendidas se quedan cortos cuando se trata de llegar hasta allá, donde las personas son, se identifican, sueñan sus aspiraciones, deciden su libertad, se comprometen en una misión que dé cuerpo y sentido a toda la vida… Muy cortos, se quedan muy cortos.  

   Después de los intentos –unos fallidos, otros logrados- de describir/compartir las emociones, sentimientos y cábalas del inicio del año 2014 (para los antepasados, las ‘cabañuelas’; los estadounidenses, el primer lunes del año: ‘lunes gris’; la mayor parte de los mexicanos, ‘la cuesta de enero’), el Evangelio de este Domingo ilumina –con millones de  watts- nuestros deseos y andares por las calles de la vida.  Hago y comparto contigo estos intentos (enero 2014) de reflexión.

  • “Entonces Juan dio este testimonio…” Testimonio, el lenguaje del testimonio, la audacia del testimonio, la frescura del testimonio, la oportunidad del testimonio… Y, ¿qué es dar testimonio? Dar testimonio es dar testimonio, dar testimonio, dar testimonio, siempre, en cualquier circunstancia, en todos los rincones del espacio y del ciberespacio...  Juan, ¡misión cumplida!, has dado testimonio. Nosotros, ¿podemos decir lo mismo a mitad del mes de enero 2014, en la estación de la vida en que nos encontramos?

  • “Vio Juan el Bautista a Jesús”. La figura de Juan… Es creyente visionario, discípulo decidido, testigo eficiente… Es alguien que ha cultivado y acepta su identidad (“yo no soy el Mesías”). Juan sabe quién es, qué hace y porqué lo hace: “He venido a bautizar con agua para que él sea dado a conocer a Israel”. Nosotros, ¿a qué le tiramos al cruzar la mitad del mes primero del año?

  • “Éste es el Cordero de Dios…” El cordero es lo opuesto al lobo y al león rugiente. No tiene pretensiones, no colabora con el mal. No desenfunda agresividad, no enseña los dientes, no mete miedo, no posee medios para hacerse respetar… Sin embargo, sale victorioso. Satanás ve amenazado su dominio por la creatura más inocua, inerme, frágil, vulnerable… La mirada del mal no soporta la mirada de la inocencia. Su poder terrorífico no puede nada contra la fuerza desarmada del amor. El Cordero es Cristo, es el Cordero Pascual. La Iglesia, ¿somos la Iglesia del Cordero (Apocalipsis)? Si creemos/amamos en/a Cristo, el Cordero de Dios, la cuesta de enero puede ser el monte de las bienaventuranzas.

  • “…Que quita el pecado del mundo”.  El pecado entra cada vez menos en nuestros proyectos y planes. Las consecuencias… ‘Pecado del mundo’, el texto no dice ‘los pecados del mundo’. Habla en singular. Según el cuarto evangelio, el pecado es éste: “Habiendo venido la luz al mundo, el mundo no la recibió, ni quiso reconocerla” (cf. Juan 1,9ss). Cerrarse a Dios, no querer saber nada de Él: éste es, en el fondo, el único pecado verdadero, pecado del que manan todos los demás. Es, pues, apostar por la fuerza/poder del lobo (pecado, también, = el hombre lobo del hombre) y no por la mansedumbre del Cordero. Solamente el amor puede desarmar al desamor y acompañantes.

   El lenguaje del amor/servicio es el único que puede entender hasta el más sordo de los habitantes de este globalizado mundo. Pero, tiene que ser el amor que brota de la fe en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en el Cordero inmolado, en el Crucificado. Conjuguemos con los hechos de cada día los verbos amar y servir. Eso es todo… Saldremos victoriosos en todos los escalones de la cuesta de la vida.

 

Pido las bendiciones del Cordero para cada uno/a de ustedes.   

@signorbar
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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas