ADORAR Y AGRADECER

La Santísima Trinidad. Año 2014

 

   Este año coincide con el día del padre y el día del padre coincide con la solemnidad de la Santísima Trinidad. ¿Quién es primero? ¿Quién es modelo de quién? ¿A quién adorar, agradecer, imitar? ¿Quién gana? Son  preguntas y preocupaciones muy humanas y muy divinas… No se trata de un partido de la Copa Brasil 2014… Se trata, más bien, de la cancha donde nos jugamos el sentido y trascendencia de la vida, de toda la vida: el misterio del amor de Dios y el misterio de la paternidad-maternidad humana. Los dos son amores: el primero infinito, el segundo reflejo del primero, en camino hacia la trascendencia; el primero, Presencia infinita, el segundo presencia de amor con algunas ausencias... Día de Dios Trinidad, día del padre, vocación de amor fecundo.

 

   La Palabra – Amor de este domingo nos invita a creer en el amor de Dios: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único…” Este amor es uno y trino, gratuito, total, liberador, libre, revelador... Dios es misterio de amor. El misterio no está para comprenderse, dejaría de ser misterio. El misterio está para ser abrazado, aceptándolo… El amor desborda todo. Si así sucede cuando abrazamos el amor humano, ¿qué actitud tomar ante el amor divino? Sólo queda adorar y agradecer, agradecer para adorar.

 

   Fueron necesarios siglos para llegar a lo que confesamos en el credo. Y nos quedamos muy cortos todavía. Había que defender lo que Dios nos reveló de su realidad: Dios es amor, siempre amor. Dios se hace ‘Dios con nosotros’ en su Hijo Jesús. Dios nos revela en Jesús la intimidad que circula entre el Padre y el Hijo que nos envían al Espíritu Santo. El amor divino es tan grande que siempre es plural, siempre genera y engendra, siempre invade y contagia, siempre se dilata y llega más allá de los límites que imaginamos. El amor llena de fuerza y da fuerzas hasta lo increíble. Así es y hace el “tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

 

   Hoy celebramos que el amor de Dios y el amor que procede de Dios  circulan y nos ponen en circulación. Hemos sido alcanzados por su amor y hay huellas de su amor por todas partes. El amor de Dios no se estanca, está en movimiento. Quienes entran en su órbita no perecerán: entran en el misterio/torbellino de la Vida. Desde que el amor de Dios se hizo salvación para todos, todo amor tiene dentro y proyecta algo de salvación, todo amor es bálsamo necesario para vivir, todo amor es don y regalo de vida.

 

   Gracias, Padre Dios, te adoramos y agradecemos.

   Gracias, Papá, te admiramos y agradecemos.

 

   Tarea 2014: recuperar la capacidad de admirar y agradecer el misterio de amor que contiene y debe proyectar toda paternidad humana.

 

   Los abrazo y bendigo con amor de padre y de hijo.

 

+ Sigifredo

   Obispo de/en Zacatecas

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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas