TRAVESÍAS Y MIEDOS

19º. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A

 

   Huele a escuela. Se acerca el curso escolar 2014-2015. ¿Solamente los estudiantes, maestros y personal administrativo? No. Todos estamos involucrados, de algún modo, en los preparativos y decisiones del inicio y de cada día. Un niño de preescolar, al igual que un estudiante de doctorado, mueve mucha gente a su alrededor. No por nada la escuela se ha convertido en uno de los principales ámbitos de/en la vida de las personas y los pueblos. No por nada la escuela es una de las principales preocupaciones y esperanzas de padres de familia y gobernantes.

 

   La escuela y el tema/realidad de la educación han sido uno de los temas recurrentes como preocupación, desafío y esperanza del México actual. Los obispos mexicanos hemos reflexionado sobre los rasgos característicos del desafío educativo mexicano y del tipo de sociedad que estamos construyendo (Educar para una nueva sociedad, 2012). En el Congreso Federal y en los Congresos de los Estados se ha discutido y aprobado la llamada Reforma Educativa. La realidad de la educación nos cuestiona, está ahí, nos provoca de tal manera que no podemos/debemos quedar indiferentes.

 

    Al iniciar un nuevo curso escolar se abre la posibilidad/oportunidad de crecer como seres humanos, en casa y en la casa común del pueblo. Con la esperanza que brota de la fe en el Señor de la Vida, san Juan Pablo II definía la educación como el camino “para que el hombre llegue a ser más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más y que, en consecuencia, a través de todo lo que tiene, todo lo que posee, sepa ser más plenamente hombre” (Discurso a la Unesco, 1980). ¿Es este el fin que buscamos y pretendemos trabajar durante el nuevo año escolar?

 

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   Por una parte, pensaba en los restos del mundial de futbol, Brasil 2014. Se me ocurría el título de BOLSAS LLENAS, BOLSAS VACÍAS… Repasaba los años previos de publicidad y propaganda que saturaron los espacios y ciberespacios de la vida de casi todas las personas, con’toy y mascotas. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Quiénes salieron con las bolsas llenas? ¿Quiénes con las bolsas vacías? ¿Por qué es necesario que, para llenar las bolsas de unos, las de los demás queden vacías? ¿Es posible ganar todos? ¿Es posible perder todos? ¡Ay, Dios mío!, en qué enredos me estoy metiendo con eso de las ‘bolsas’ de la plenitud/felicidad…

 

   Por otra parte, me acordé que, mañana lunes,  ingresan o regresan nuestros adolescentes y niños (incluyendo papás y maestros) a clases. Me imagino los millones de mochilas sobre sus espaldas (también al frente y a los lados)…  De seguro van llenas de esperanza y de herramientas antiguas y nuevas. Hace cincuenta años sólo necesitábamos una hoja de papel de la tienda (tanichi, en Sonora) y un humilde lápiz, pero la bolsa del corazón estaba llena de esperanza. ¿Las dos mochilas estarán llenas al terminar el curso 2014-2015?  Esperamos que el ambiente humano sea propicio y todos sigamos dando cumplimiento a nuestros anhelos y aspiraciones. En el indispensable campo de la educación no debería haber perdedores, ni mochilas vacías. 

 

 

Señor, tú nos dices que no tengamos miedo al iniciar el curso 2014-2015.

Pero, a veces, se mueve la barca de las incertidumbres y los nervios nos traicionan. Señor, que te distingamos en la noche, en lo inesperado, en la vida, en el ir y venir a la escuela… Señor, que aprendamos a escuchar y discernir tu voz en todo lo que viviremos durante el curso escolar. Amén.

 

   Los bendigo en el camino a la escuela… de la vida.

 

 

 

 Esperamos que no hagamos de las aulas escenarios de la razón/ciencia (pura, pragmática, técnica) contra la fe. Las mochilas de la vida se vaciarían de sentido/significado; el horizonte integral/total del ser humano se oscurecería... Todos seríamos perdedores.

 

   Oremos ante el nuevo curso escolar:

Contigo Señor, los ciegos veremos la belleza;

los sordos, escucharemos al hermano;

los mudos y los tímidos, nos comunicaremos;

los fríos y los indiferentes, seremos misericordiosos;

los tristes y los grises, cantaremos cada día;

los huérfanos y solos, disfrutaremos de tu Amor.

@signorbar
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24 de diciembre de 2014  ©Diócesis de Zacatecas